23 de marzo de 2018. En recuerdo de los héroes

Este es el día en que me resfrié.  Estaba yo sentado en la terraza del Hotel Telégrafo, un hotel antiguo y poco actualizado que queda en la confluencia de la calle Neptuno con el Parque Central y el Paseo José Martí, cuando sentí como un aire, como el que puede mover el aleteo de una paloma, atravesarme el pecho seguido de un instante de cansancio casi imperceptible que de estar entretenido en algo ni hubiera notado. Pensé que mi botiquín estaba en la nevera de casa y que nada podría hacer hasta que el trancazo se apoderara de mi.  Calculé cuatro horas y, casi acierto, diez minutos antes ya estaba tirado en cama entrando y saliendo del infierno, esperando a que me hiciera efecto el paracetamol, lo único que mi estómago que ya hervía en ácidos podría admitirme en el día de hoy.  Cómo me pongo con un resfriado.

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12 de marzo de 2018. Llueve en La Habana

El Malecón

Estamos en el Caribe y llueve.  Hoy lo ha hecho con fuerza en tres ocasiones a lo largo del día.  Como nos hemos venido sin paraguas, nunca se me hubiera ocurrido, la lluvia nos obliga a guarecernos bajo los aleros de las casas o en los hoteles.  Pero solo cuando jarrea.  Ante la lluvia pausada el habanero ni se inmuta. Seca pronto, me dijo una mujer cuando cruzábamos juntos la 23. Sigue leyendo

Desencanto. 10 de marzo de 2018

 

Jardín del Hotel Nacional , con La Habana Vieja a fondo y la Humareda de la refinería

No tuve una buena impresión de la Habana en este primer día.  Quizá no debería de escribir nada y esperar a recorrer la ciudad sin el cansancio del viaje y de una noche con tan solo cuatro o cinco horas de descanso. En ese instante antes de conciliar el sueño pensé decepcionado:  Cuarenta días en la Habana van a ser un exceso.

Veremos qué pasa. Sigue leyendo

Me voy a La Habana. 9 de marzo de 2018

 

Aeropuerto de Lavacolla

Una de las mujeres que me cuidó en la infancia estaba convencida de que su felicidad estaba en visitar Cuba y en comprarse una casa en La Virgen de La Cerca.  Para cuando llegó Fidel mi idea de Cuba estaba hecha a semejanza del paraíso del que me hablaban las monjas en el colegio de Las Huérfanas y los catequistas de Salomé.  Y en los primeros años de la revolución nada cambió, continuaron los suspiros caribeños de aquella mujer.   Sigue leyendo