De Porto a Vilarinho. 16 de mayo de 2019

cenadores en una quinta. Giao

Cenadores en una quinta. Giao

Tienen costumbres muy europeas los portugueses.  A las siete de la tarde empiezan a cerrar los bares, comen a las 12.30 y cenan a las siete y media de la tarde. Sin embargo, tardan en levantarse.  A las cinco y media cuando empecé a andar por la rúa de Cedofeita solo me crucé con una mujer que iba de retirada.  Rodeada la iglesia de Ramada Alta, un joven, que todavía llevaba un vaso en la mano, tampoco me parecía que acabara de levantarse, de la cama al menos.  Las primeras personas madrugadoras fueron dos mujeres mayores, sobrepasaban los ochenta, y mujeres eran  también la mayoría de las que estaban en las paradas del bus.   El primer hombre que vi empezando la jornada limpiaba un portal al principio de la calle Carvalhido.  Le acababa de hacer una foto a la iglesia con sus azulejos de color azul y me acerqué a preguntarle por la calle.  Es esta, me dijo, sin ni siquiera mirarme. Seguir leyendo:http://www.berenguela.com/16-de-mayo-de-2019-de-porto-a-vilarinho/2019-05-30

De Malaposta a Porto. 15 de mayo de 2019

Porto

No me levanté con ánimo de andar cerca de 30 kilómetros, pero los anduve.  Esta noche dormiré en Oporto, en la Plaza de Carlos Alberto, donde está el monumento a los caidos en la Gran Guerra.  Cogí plaza en un hotel, un viejo hotel que no llega a tener veinte habitaciones.  Pero mi cama es casi más grande que la habitación y en la ducha hay agua caliente.  Como siempre, me ha tocado en una tercera planta, como esta noche pasada en Malaposta y como la noche que dormí en Coimbra y como en aquella ocasión tampoco aquí había ascensor. Seguir leyendo: http://www.berenguela.com/15-de-mayo-de-2019-de-malaposta-a-porto/2019-05-28