Cienfuegos. 19 de octubre de 2018

Estoy en Cienfuegos.  A las dos horas quise volverme.  A las cuatro estaba encantado.  A las siete, sentado junto al mar y con los pies en el agua, pensaba que era un lujo vivir en Cienfuegos.  Y, por la noche, cenando, pensé en lo diferente que es el resto de Cuba, que conozco, de La Habana.  La Habana es una mezcla de desolación y entusiasmo en cantidades que varían según la zona, y si estás en la Habana Vieja o Centro Habana añádanse unas pizcas de asco, por la suciedad que hay en algunas calles. Solo unas pizcas.  

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