De Saint Jean a Orisson. Siete de abril de 2015

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En los primeros kilómetros

 

 

Seis horas después de haber apagado la luz ya estaba tan despierto como para levantarme, pero preferí esperar a que rayara el alba, que es como se escribía antes amaneciera. Sobre las cuatro ya había andado por la habitación y acercado hasta la puerta de la terraza para ver si se veía algo en plena noche. No, todo estaba oscuro. El frío me había levantado, así que decidí ponerme unos calzoncillos largos que traje para salir de estos apuros y echarme por encima una manta gorda que había en la repisa que hacía de armario. A las seis, visto que la claridad era escasa, me arrebujé bajo la manta y esperé que fuera abriendo la mañana. Al hombre que me había abierto el hotel le había dicho que bajaría a desayunar a las ocho..

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