15 de marzo de 2018. De Víbora y almendrones por La Habana

Almentrón dejando y recogiendo pasajeros en la calle L. La Habana

Hoy aprendí muchas cosas. Aprendí que los vecinos de La Habana llaman La Habana exclusivamente a La Habana Vieja y a Centro Habana, los dos municipios más antiguos y populosos, el resto no es La Habana, es Playa, Miramar, El Vedado, La Víbora, Sevillano, Tamarindo… esos si son barrios con nombre propio aunque pertenezcan administrativamente a los municipios, Playa, Plaza de La revolución y Diez de Octubre, que son los barrios más urbanos de la Capital junto a los de Cerro y Regla Sigue leyendo

13 de marzo de 2018. Se enfadó el mar en La Habana

El Malecón de La Habana por la mañana.

Hoy fue el día en que se enfadó el mar y desalojó El Malecón.  Porque no fue construido para que se vayan a arrullar los enamorados, ni para los pescadores de caña y línea, ni como lugar para ver la puesta de sol,  ni como lugar de encuentro de los jóvenes, ni de los adolescentes, ni tampoco para los caminantes.  Para frenar el mar, para eso está ahí El Malecón. Lo vimos hoy.  Son los habaneros los que, con su ingenio y creatividad, han conseguido que El Malecón sea el paseo marítimo más famoso del mundo estando junto a un mar inaccesible en el que, incluso, está prohibido bañarse. Sigue leyendo

Desencanto. 10 de marzo de 2018

 

Jardín del Hotel Nacional , con La Habana Vieja a fondo y la Humareda de la refinería

No tuve una buena impresión de la Habana en este primer día.  Quizá no debería de escribir nada y esperar a recorrer la ciudad sin el cansancio del viaje y de una noche con tan solo cuatro o cinco horas de descanso. En ese instante antes de conciliar el sueño pensé decepcionado:  Cuarenta días en la Habana van a ser un exceso.

Veremos qué pasa. Sigue leyendo

Me voy a La Habana. 9 de marzo de 2018

 

Aeropuerto de Lavacolla

Una de las mujeres que me cuidó en la infancia estaba convencida de que su felicidad estaba en visitar Cuba y en comprarse una casa en La Virgen de La Cerca.  Para cuando llegó Fidel mi idea de Cuba estaba hecha a semejanza del paraíso del que me hablaban las monjas en el colegio de Las Huérfanas y los catequistas de Salomé.  Y en los primeros años de la revolución nada cambió, continuaron los suspiros caribeños de aquella mujer.   Sigue leyendo