De Orisson a Roncesvalles. Ocho de abril de 2015

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Los italianos me alcanzan en mi descanso. a 1 km del alto de Lipoeder

Roncesvalles. Recién llegado intento ponerme al día.  Remediar la falta de wifi en el refugio de Orisson.  Internet va tan despacio que es imposible no desesperarse. Me pescó la tabernera maldiciendo. Estaba yo solo, ni siquiera estaba la televisión encendida, que eso de hablar con la tele es muy corriente. Le pasa algo? Estoy hablando por Skype, le dije. Como si fuera posible en Roncesvalles.

Había prometido, a mi mismo, que hoy sería modoso, que me abstendría de tonterías después del vendaval que sufrí ahí arriba. Sufrí tanto con el viento que no creí que tuviera humor para ninguna imbecilidad. Pero parece que mi resistencia es infinita. Lo siento por vosotros que tendréis que seguir leyendo las tonterías que se me ocurren mientras le entro a saco a la memoria del día.

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