Uno de marzo de 2014. Fin

Alvia Madrid-Santiago

Alvia Madrid-Santiago

La última hora en que volamos sobre España fue la única tranquila del vuelo.  Era un aparato grande, tenía cuarenta y dos filas de asientos por 8 asientos cada fila.  Yo viajé en la ventanilla de la fila cuarenta, el antepenúltimo.  Debía de ser el asiento de las vibraciones porque no pegué ojo.  Y la comida un escándalo.  Cómo se puede servir eso?  Deberían de ponérsela al consejo de administración de Iberia para que fueran conscientes de la calidad de su empresa y de como se ganan el dinero. Sigue leyendo

Veintiocho de febrero. De vuelta

Aeropuerto de Huambo

Aeropuerto de Huambo

Aeropuerto de Huambo. Aeropuerto familiar, casi privado.  La torre de control tiene la altura de un tercer piso.  Todo es nuevo, excepto las relaciones que existen entre la cafetería del aeropuerto y la de dentro  de la sala de embarque, se odian.  El guarda de seguridad de la puerta, en cambio, se lleva bien con la mujer que regenta la cefetería que atiende la sala VIP, la de la sala de embarque.  Fue él el que me llevó hasta allí sin necesidad de que pasara por el scaner ni el control. Sigue leyendo

Veintisiete de febrero. Último día en Kuito

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Jornada de despedida.  Últimos paseos por las calles de Kuito y últimas miradas sobre la ciudad.  Pasado un tiempo cuando oiga la palabra Angola, o me hablen de la corriente de  Benguela o me digan que el cuñado de la mujer de…  está en Lobito, se reactivará mi memoria pero ignoro cual es la Angola que acudirá a la cita.    Kuenga, Nharea, Wongo, Calenga, Huambo, Samaquina, Lobito, Luanda, Chessindo, Andulo, Benguela … Sigue leyendo

Veintiseis de febrero de 2014. Bagre, filepe o bacalhão

Kuito

Kuito

Hoy tuve una cosecha excelente. No habían dado las dos de la tarde y ya tenía en mi poder el pasaporte con el visado incorporado para treinta días y el billete de avión para Luanda.  Me acompañó el Cooperante, que ya me ve medio inútil, y me protege como si estuviera en la senectud y me viera lo que me ve: algunos días al año.  Ayer cuando volví sin el psaporte me estuvo incendiando todos los poblados de mis neuronas, que ya quedan pocas y se incendian enseguida.  Es lo que les pasa a los cascarrabias.  Sigue leyendo

Veinticuatro de febrero. La reconciliación angolana

Casa tiroteada

Casa tiroteada

Angola está en paz y reconciliada.  Lo dice todo el mundo y solo un español podría poner en duda que este acuerdo sea general, verdadero y profundo.   En un país como el nuestro en que después de setenta años seguimos recordando la guerra civil  cada cierto tiempo, con razón o sin ella, resulta inconcebible que en Angola todo el mundo insista en que la guerra está olvidada, que pertenece al pasado.  La reconciliación es profunda y verdadera.  No hay más que mirar a los países de alrededor, dicen,  para saber que es mucho mejor olvidar, pasar esa página de la historia,  darla por escrita y empezar un nuevo capítulo. Sigue leyendo

Veintitrés de febrero. Último domingo en Kuito

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De domingo por Kuito

Es domingo por la mañana, mi último domingo en Kuito y en Angola, el jueves inicio el viaje de regreso.  El sábado por la tarde espero estar en casa.  No salí a primera hora.  Más bien salí tarde, ya estaba una de mis vecinas habituales instalada en la acera vendiendo la fruta de su huerta.  Hoy había abierto un paraguas, me imagino que para proteger su mercancía del sol que en las primeras horas calienta la acera de este lado de la calle.  Decido ir en dirección contraria, pero le hago una foto, no quiero perderme el efecto que a estas horas me saluda nada mas salir de casa. Sigue leyendo

Veintidos de febrero de 2014. Carnaval en kuito

Carnaval Kuito

Carnaval Kuito

Comenzaron los carnavales..  Delante del Sporting Club Petroleos de Bié instalaron un palco grande y alto, como para que fueran inalcanzables los que estuvieran allí subidos. Al día siguiente, esta mañana, pusieron dos mesas y cuatro sillas detrás de cada una y mandaron a unos guardias a que cerraran la calle al tráfico.  Por la tarde comenzó la fiesta. Sigue leyendo

Veintiuno de febrero. un día más en Nharea

Delante de la cantina de Ntete

Delante de la cantina de Ntete

Llueve tan fuerte que me refugio en el Ciber.  Me acaban de decir que no puedo hacer nada hasta dentro de una hora.  No han pasado dos minutos y me ven entrar.  Se ríen y me ofrecen una mesa, la mesa del jefe.  A dos metros de mi mesa empiezan a caer unas gotas.  La  chica, se hace hueco entre un pelotón de hombres que están de cháchara, entra en el servicio y saca el cubo grande del agua.  El jefe se lo quita de las manos y sale con él a la calle, lo pone debajo del chorro que cae del tejado para llenarlo.  La chica se conforma con la tapa del cubo para evitar que la gotera inunde el local. Sigue leyendo

Veinte de febrero. Andulo y Nharea

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Nharea, me los crucé en la calle.

Nos pasamos el día en Nharea.  Como en Kuemba, se trataba de un curso para policías, militares y funcionarios sobre Derechos Humanos.  El asunto se las trae en un país donde el presidente es el que más años lleva en el poder de toda África.  Pero claro, una cosa son los derechos y otra su ejercicio.  Lo primero es lo primero, reconocer que esos derechos existen.  Que ya me parece un logro.  Angola ha firmado en la ONU el respeto a los Derechos Humanos, un gran paso en un país cuya constitución acaba de cumplir cuatro años, pero en el día a día el desconocimiento de esos derechos es total. Sigue leyendo

Diecinueve de febrero de 2014. La transparencia de las casas de Kuito

Niños sentados en una tapia en Kuito

Niños sentados en una tapia en Kuito

El cooperante compra el periódico, es del día 14.  De las primeras veces que viví en Madrid, mi primo me dijo, en una de esas afirmaciones suyas tan rotundas, no hay nada mas viejo que un periódico del día anterior.  Y me lo dijo porque yo había cogido un Informaciones de ayer.   Para una persona de provincias, como yo, leer el periódico de Madrid con un día de retraso era lo diario, porque era cuando llegaba.  En Kuito leer el periódico con cinco días de retraso, según parece, no está considerado que sea tarde.  Es más, incluso nos lo cobraron como si estuviera recién hecho.  La verdad es que las noticias que trae son atemporales, que incluso podrían no haber ocurrido. Sigue leyendo