5 de abril de 2018. Visita breve a Trinidad

Plaza Mayor. Trinidad. Cuba.

Vuelvo de Trinidad, dejo la fiesta atrás.  La visita fue demasiado breve, una equivocación.  Ayer por la noche ya me había arrepentido de haber contratado el taxi para primera hora de esta mañana, pero ya era tarde para darse de baja en un taxi compartido.  Una pena, me hubiera quedado.  Trinidad y sus alrededores, sus playas y el Valle de los Ingenios, necesitan tres días, como mínimo.

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31 de marzo de 2018. Nudistas en Cayo Santa María.

Playa salvaje en cayo de Santa María. Cuba

Hoy anduvimos en taxi porque Nuestro Hombre en La Habana se empeñó en que fuéramos a nadar sobre los bancos de peces de colores que solamente se pueden ver en tres lugares de esta isla y los tres nos quedaban lejos para ir y volver andando en una mañana.

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23 de marzo de 2018. En recuerdo de los héroes

Este es el día en que me resfrié.  Estaba yo sentado en la terraza del Hotel Telégrafo, un hotel antiguo y poco actualizado que queda en la confluencia de la calle Neptuno con el Parque Central y el Paseo José Martí, cuando sentí como un aire, como el que puede mover el aleteo de una paloma, atravesarme el pecho seguido de un instante de cansancio casi imperceptible que de estar entretenido en algo ni hubiera notado. Pensé que mi botiquín estaba en la nevera de casa y que nada podría hacer hasta que el trancazo se apoderara de mi.  Calculé cuatro horas y, casi acierto, diez minutos antes ya estaba tirado en cama entrando y saliendo del infierno, esperando a que me hiciera efecto el paracetamol, lo único que mi estómago que ya hervía en ácidos podría admitirme en el día de hoy.  Cómo me pongo con un resfriado.

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Desencanto. 10 de marzo de 2018

 

Jardín del Hotel Nacional , con La Habana Vieja a fondo y la Humareda de la refinería

No tuve una buena impresión de la Habana en este primer día.  Quizá no debería de escribir nada y esperar a recorrer la ciudad sin el cansancio del viaje y de una noche con tan solo cuatro o cinco horas de descanso. En ese instante antes de conciliar el sueño pensé decepcionado:  Cuarenta días en la Habana van a ser un exceso.

Veremos qué pasa. Sigue leyendo