DE LEÓN A VILLAVANTE. VEINTISEIS DE ABRIL DE 2015

 

Camino de Chozas de Abajo

Camino de Chozas de Abajo

A unos australianos se les rompió una de las bicicletas en las que viajaban. Acababan de adelantarnos por una carretera de barro que parecía ir por encima de la meseta más elevada, pues no había nada alrededor que fuera más alto. Nada que se viera, por supuesto.   Yo iba caminando con una norteamericana de Mein por el medio del campo, para evitar el barro del camino. Porque aquí después de la lluvia, y esta mañana ya nos había llovido durante algo más de una hora, todo se pone perdido. La tierra es como el barro de un alfarero y en cada paso que das se te adhiere medio kilo de barro a cada bota. Por eso caminábamos por la hierba cuando los vimos detenidos y con una bicicleta en el suelo. Sigue leyendo

DE BOADILLA DEL CAMINO A CARRIÓN DE LOS CONDES. VEINTIDOS DE ABRIL DE 2015

Camino de Villalcázar de Sirga

Camino de Villalcázar de Sirga

Sabeis lo que me movió a levantarme esta mañana? Que el camino iba a discurrir por donde antiguamente iban los bueyes tirando de las barcazas que, cargadas de trigo, navegaban por el Canal de Castilla. Me equivoqué en una cosa. Pensé que estaba más lejos de Boadilla del Camino y como quería que me sorprendiera el amanecer por su ribera, salí del hotel a las seis y doce minutos de la mañana.

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DE BURGOS A HONTANAS. VEINTE DE ABRIL DE 2015

Cerca de Hontanas

Cerca de Hontanas

Estuve a gusto en Burgos pero cometí el pecado de salirme de la partida, de no utilizar un albergue o un lugar reconocido como lo eran aquellas hospederías y hospitales para peregrinos que la iglesia medieval disponía por el camino. Me lo dijo hoy un catalán de Gerona con el coincidí tomando algo en Hornillos del Camino. Hay que dormir en los albergues, no puedes salirte, pierdes el contacto con la gente que hace el camino. Es verdad que hay albergues y albergues. Los de afluencia muy numerosa no son aconsejables, porque la esencia del camino no está solamente en la caminata y en los lugares que atraviesas, es esa vida en común lo que fortalece y anima al peregrino. Más o menos este es el rollo del peregrino. Y algo de verdad hay en ello. Sigue leyendo

De Atapuerca a Burgos. Diecinueve de abril de 2015

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Estoy en Burgos. Llegué sin darme cuenta. Tuve una equivocación garrafal y entré en Burgos por Gamonal y por allí, como un dominguero más, llegué al centro y al Puente del Cid. No había nadie con mochila y en aquel barrio y en domingo me sentí como un perroflauta. Me faltó hacer malabarismos en un semáforo. Con tres naranjas, que es lo único que se hacer. Sigue leyendo

De Nájera a Stº Domingo de la Calzada. 16 de abril de 2015.

 

De Nájera a Stº Domingo

De Nájera a Stº Domingo

Me sorprenden estas ciudades y pueblos de Navarra y la Rioja. Parece que se han quedado atrapados en la mitad del siglo XX. A Nájera le salva la Nájera antigua, la que sestea a la sombra del murallón de piedra, a la orilla del Najerilla. En aquel reducido espacio en el que se impone el monasterio y la iglesia de Santa María La Real, unos cuantos bares consiguen abrirla al siglo XXI. Allí se dan cita los peregrinos. Los que están de paso y los que la eligen como parada de descanso después de habar caminado los 30 kilómetros que la separan de Logroño.  A Santo Domingo de la Calzada no lo actualizan los peregrinos. Sigue leyendo

De Puente La Reina a Estella. Doce de abril de 2015

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Camino de Villatuerta.

 

He comido de muerte en La Cepa, en Estella.   Cuando estaba subiendo la penúltima cuesta del día para alcanzar el albergue en que voy a pasar la noche de hoy, me encontré bajando a un catalán con el que ya había coincidido comiendo bien en El Temple de Pamplona. Dónde vas a comer hoy?, le pregunte. Y me dio un nombre que no me preocupé de memorizar. Subí al albergue, les dije que había reservado una habitación por Booking y les di mi nombre. Sigue leyendo

Entrenando. Veintitrés de marzo de 2015

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Portal en Santiago

Hace días, exactamente desde el primer día de este mes, que camino dos horas como mínimo. Llegué incluso a cinco en tres ocasiones.   Estoy entrenándome para poder hacer el camino francés.  Espero empezarlo durante la segunda semana de abril.  En la que sigue a la Semana Santa.  Voy a ir solo.  Bueno, con la cámara y el ordenador que es como ir con alguien, con un trasunto de uno mismo, como un álter ego, como un clon de uno mismo, como ir con el protagonista de una novela que tu mismo estás escribiendo y con el que te ves claramente identificado.  Muertos mis dos íntimos amigos desde la infancia, amistades “del alma tan temprano”, quizá solo en mi mismo encuentro aquella confianza sin restricción alguna, aquella conexión total sobre un reconocimiento exhaustivo de lo qué éramos, de como éramos. Sin embargo, la soledad también me asusta por momentos. Sigue leyendo