Argel. 12 de enero de 2016

Nuestra cocina

Nuestra cocina

Desde el avión la costa es escarpada con muy pocas y pequeñas playas. Llegamos a Argel sobre la una y media pasadas. Las tierras de labranza son rectángulos perfectos, grandes, en los que, en algunos, hay invernaderos. Entramos por lo que creo que es el Este de Argel y sobrevolando unos núcleos urbanos separados de la gran ciudad que apenas de ve a lo lejos.   El cielo está nublado desde la mitad del Mediterráneo. El vuelo ha durado, para mi alegría, unos cuarenta y cinco minutos largos. La mayor preocupación por este viaje va desapareciendo. El avión me sigue imponiendo. Es lo que me inquieta de estos viajes. Ahora pasaremos el día en la terminal 1, la de los vuelos locales, esperando a que se haga de noche. A Tinduf solo se vuela de noche, me dicen. Es territorio militarizado y así impiden que se hagan fotos. Sigue leyendo

Madrid. 11 de enero de 2016

Un día en Madrid no da para mucho. Recoger el billete de ida y vuelta en Airalgerie, que no me lo habían adjuntado en el correo en el que me confirmaban la compra, desayunar, leer el periódico del penúltimo día, cambiar el vendaje de la mano, recoger el visado en la delegación del Polisario, comer solo y cenar con el Cooperante celebrando mi cumpleaños. Además amenaza lluvia y no me atrevo a llevar la cámara para no poder utilizarla. A la tarde lo haré pero sin beneficio alguno. Sigue leyendo

Viaje en tren. 10 de enero de 2016.

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Una de las advertencias que me hace el cooperante sobre los saharauis es que son muy religiosos, extremadamente religiosos.   Y recuerdo con cierto pavor las repetitivas llamadas a la oración de los imanes de nuestro barrio, eminentemente musulmán, en Dire Dawa (Etiopía), que empezaban a las cinco de la mañana. Pero le respondo: No hay problema. Y el cooperante dice en otro momento, entienden y hablan español. Cada uno con su acento, con el del lugar de donde lo aprendieron, Cuba, Andalucía, Galicia… Después hablamos de otras cosas. Pero pienso si en el mensaje del Cooperante habrá una llamada a que sea comedido en mis expresiones. Pero en realidad no blasfemo tanto, solo cuando me lastimo, me equivoco o se me complican las cosas, pienso. La verdad es que no se de dónde me viene esto de hablar tan mal, este habla tabernaria. Si ni siquiera bebo. Sigue leyendo

Haciendo la maleta. Nueve de enero de 2016

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La casa del cooperante

El Cooperante me ha preguntado si quiero acercarme a Tinduf, en Argelia. Él está allí trabajando en una ONG, en los campamentos de los refugiados saharauis que hay en las cercanías de esta ciudad argelina.

No vengas para quedarte, me dijo cuando volvíamos de mirar una casa en Los Ancares Leoneses, porque quiere vivir mañana cerca del lobo y el oso. Con una semana o diez días será suficiente para que te hagas una idea de cómo es esto. Bien, le dije, iré doce o trece días. No vayamos a quedarnos cortos. Sigue leyendo

DE SALCEDA A SANTIAGO DE COMPOSTELA. SEIS DE MAYO DE 2015

Camino de Santiago

Camino de Santiago

No esperaba que la llegada al Monte de O Gozo, el lugar desde donde los peregrinos divisaban la catedral por primera vez, fuera para mi un momento de excitación, de entusiasmo, de alegría. Pero me hubiera gustado que al llegar allí, al menos pudiera disfrutar de las mismas vistas que disfrutaron los peregrinos durante siglos. Pero hasta eso han abandonado.   No se ve nada, solo unas casas vulgares al fondo de una cuesta flanqueada de árboles. Uno no ha hecho el camino para eso, ni siquiera para ver la catedral o entrar en ella y abrazar al apóstol. Pero después de andar setecientos sesenta y tantos kilómetros uno siente que le han robado algo. Aunque santiagués y escarmentado de todos sus gobiernos civiles y eclesiásticos, uno tenía el derecho de imaginar, si quisiera, el placer y la alegría que hubiera sentido un peregrino al llegar aquí y ver por primer vez el final de El Camino. Sigue leyendo

De Palas de Rei a Salceda. Cinco de mayo de 2015

Camino de Arzua

Camino de Arzua

Siempre tuve la idea de detenerme a comer en Arzúa, en la casa de la parienta de Teodora. En esa casa de comidas que queda por la calle que pasa por encima del campo de la feria. Esa en que tienes que pasar por la cocina para ir al comedor. A mi me sorprendió la primera vez que fui, me pareció que estaba atravesando un lugar prohibido, algo así como un territorio sagrado, que estaba cometiendo una falta de respeto. Eso es lo que nos han enseñado los restaurantes clásicos. En la cocina no se entra, está prohibido. No porque vayamos a descubrir los secretos de sus salsas; sino, más bien, para que no veamos lo mal lavadas que tienen las sartenes. Sigue leyendo

De Morgade a Palas de Rei. Cuatro de mayo de 2015

Camino de Palas de Rei

Camino de Palas de Rei

De Morgade a Palas de Rei, podríamos decir que desde O Cebreiro a Palas de Rei, son tierras de ganaderos pobres. Granjas de tan pocas vacas que apenas deben dar para vivir. No tienen nada que ver con las granjas de vacas que hay por tierras del Deza. No hay más que verlas. Las vacas están estabuladas como hace cincuenta años y las tierras están exclusivamente a hierba. Sigue leyendo