Mercado de Rabuni. 16 de enero de 2016

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Las cabras en su corral.

Las cabras en su corral.

Esta mañana desayunamos en el patio, en la calle, en el espacio que tenemos delante de nuestra casa. Al principio estábamos el Cooperante y yo y en seguida se añadió  un cooperante que vive en frente,  al que llamaremos el vecino,  y que aportó café, queso, galletas y unas aceitunas negras que triunfaron. Poco después, se incorporó otro cooperante que venía con su taza de café en la mano, algo resacoso de la fiesta de ayer, que simplemente se sentó allí a esperar que se le juntara el cuerpo, algo destrozado, con el alma sevillana, siempre ávida de fiesta. Imagino, no doy fe.   Con el segundo me iré el lunes a visitar escuelas  a unos 160 kimlómetros de Rabuni, algo más de dos horas de viaje, me dicen. Ya veremos, pienso Sigue leyendo

Tinduf. 15 de diciembre de 2016.

Plaza de Tinduf

Plaza de Tinduf

Son las siete y media de la tarde, acabo de salir al patio a estirar las piernas y ya es de noche y la temperatura ha bajado unos diez o doce grados o más desde el mediodía.   A la una hacía un calor de verano, ahora llevo puesto además de un jersey un anorak de invierno y estoy destemplado. Hoy nos pasamos el día fuera. Es viernes, día festivo para los musulmanes. Y es el día en que la Minurso, la agencia de la ONU para la celebración del referéndum del Sáhara, invita a comer a todos los cooperantes de la zona. Son los ricos. En sus dependencias, defendidas con el mismo aparataje que se ve en series como Homeland, pero con hombres solo armados con una pistola en la cintura, hoy éramos unas cuarenta personas. Sigue leyendo

Bujador. 14 de enero de 2016.

Bujador.

Bujador.

 

Anoche cenamos fuera, en el campamento de Bujador, en casa de uno de los saharauis que trabaja con el Cooperante. Cenamos y dormimos en una de las haimas en que ha convertido dos de las habitaciones de su casa. Cenamos muy bien. Un caldo de camello, con algo de pasta y otras cosas que yo no distinguí en lo oscuro, lo que me obligó a ser prudente y servirme muy poco. Tan poco, que pidiendo mil disculpas volví a servirme porque estaba realmente rico. El caldo era fuerte y suficiente para cenar como plato único; pero todavía nos comimos unos fritos como una especie de croquetas cuadradas que sirvieron acompañadas de una ensalada. Sigue leyendo

Rabuni.13 de enero de 2016

 

El campo en Rabuni.

El campo en Rabuni.

Rabuni es la sede del gobierno saharaui en el exilio. Unas ventas desparramadas en un amplio descampado donde se ha armado, también, un mercado con tres docenas de casetas de adobe. Visitamos a primera hora el Ministerio de Cooperación donde el Cooperante tenía que gestionar algún asunto. Yo me quedé en la puerta con dos hombres que me acogieron entrañablemente. Uno de ellos, el mayor, que iba vestido con chilaba y turbante hablaba un perfecto castellano. Había vivido 12 años en la Costa del Sol y hablaba con cariño de España. Sigue leyendo

Argel. 12 de enero de 2016

Nuestra cocina

Nuestra cocina

Desde el avión la costa es escarpada con muy pocas y pequeñas playas. Llegamos a Argel sobre la una y media pasadas. Las tierras de labranza son rectángulos perfectos, grandes, en los que, en algunos, hay invernaderos. Entramos por lo que creo que es el Este de Argel y sobrevolando unos núcleos urbanos separados de la gran ciudad que apenas de ve a lo lejos.   El cielo está nublado desde la mitad del Mediterráneo. El vuelo ha durado, para mi alegría, unos cuarenta y cinco minutos largos. La mayor preocupación por este viaje va desapareciendo. El avión me sigue imponiendo. Es lo que me inquieta de estos viajes. Ahora pasaremos el día en la terminal 1, la de los vuelos locales, esperando a que se haga de noche. A Tinduf solo se vuela de noche, me dicen. Es territorio militarizado y así impiden que se hagan fotos. Sigue leyendo

Madrid. 11 de enero de 2016

Un día en Madrid no da para mucho. Recoger el billete de ida y vuelta en Airalgerie, que no me lo habían adjuntado en el correo en el que me confirmaban la compra, desayunar, leer el periódico del penúltimo día, cambiar el vendaje de la mano, recoger el visado en la delegación del Polisario, comer solo y cenar con el Cooperante celebrando mi cumpleaños. Además amenaza lluvia y no me atrevo a llevar la cámara para no poder utilizarla. A la tarde lo haré pero sin beneficio alguno. Sigue leyendo

Viaje en tren. 10 de enero de 2016.

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Una de las advertencias que me hace el cooperante sobre los saharauis es que son muy religiosos, extremadamente religiosos.   Y recuerdo con cierto pavor las repetitivas llamadas a la oración de los imanes de nuestro barrio, eminentemente musulmán, en Dire Dawa (Etiopía), que empezaban a las cinco de la mañana. Pero le respondo: No hay problema. Y el cooperante dice en otro momento, entienden y hablan español. Cada uno con su acento, con el del lugar de donde lo aprendieron, Cuba, Andalucía, Galicia… Después hablamos de otras cosas. Pero pienso si en el mensaje del Cooperante habrá una llamada a que sea comedido en mis expresiones. Pero en realidad no blasfemo tanto, solo cuando me lastimo, me equivoco o se me complican las cosas, pienso. La verdad es que no se de dónde me viene esto de hablar tan mal, este habla tabernaria. Si ni siquiera bebo. Sigue leyendo