Viaje en tren. 10 de enero de 2016.

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Una de las advertencias que me hace el cooperante sobre los saharauis es que son muy religiosos, extremadamente religiosos.   Y recuerdo con cierto pavor las repetitivas llamadas a la oración de los imanes de nuestro barrio, eminentemente musulmán, en Dire Dawa (Etiopía), que empezaban a las cinco de la mañana. Pero le respondo: No hay problema. Y el cooperante dice en otro momento, entienden y hablan español. Cada uno con su acento, con el del lugar de donde lo aprendieron, Cuba, Andalucía, Galicia… Después hablamos de otras cosas. Pero pienso si en el mensaje del Cooperante habrá una llamada a que sea comedido en mis expresiones. Pero en realidad no blasfemo tanto, solo cuando me lastimo, me equivoco o se me complican las cosas, pienso. La verdad es que no se de dónde me viene esto de hablar tan mal, este habla tabernaria. Si ni siquiera bebo. Sigue leyendo

Uno de marzo de 2014. Fin

Alvia Madrid-Santiago

Alvia Madrid-Santiago

La última hora en que volamos sobre España fue la única tranquila del vuelo.  Era un aparato grande, tenía cuarenta y dos filas de asientos por 8 asientos cada fila.  Yo viajé en la ventanilla de la fila cuarenta, el antepenúltimo.  Debía de ser el asiento de las vibraciones porque no pegué ojo.  Y la comida un escándalo.  Cómo se puede servir eso?  Deberían de ponérsela al consejo de administración de Iberia para que fueran conscientes de la calidad de su empresa y de como se ganan el dinero. Sigue leyendo

Veintiocho de febrero. De vuelta

Aeropuerto de Huambo

Aeropuerto de Huambo

Aeropuerto de Huambo. Aeropuerto familiar, casi privado.  La torre de control tiene la altura de un tercer piso.  Todo es nuevo, excepto las relaciones que existen entre la cafetería del aeropuerto y la de dentro  de la sala de embarque, se odian.  El guarda de seguridad de la puerta, en cambio, se lleva bien con la mujer que regenta la cefetería que atiende la sala VIP, la de la sala de embarque.  Fue él el que me llevó hasta allí sin necesidad de que pasara por el scaner ni el control. Sigue leyendo

Veintisiete de febrero. Último día en Kuito

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Jornada de despedida.  Últimos paseos por las calles de Kuito y últimas miradas sobre la ciudad.  Pasado un tiempo cuando oiga la palabra Angola, o me hablen de la corriente de  Benguela o me digan que el cuñado de la mujer de…  está en Lobito, se reactivará mi memoria pero ignoro cual es la Angola que acudirá a la cita.    Kuenga, Nharea, Wongo, Calenga, Huambo, Samaquina, Lobito, Luanda, Chessindo, Andulo, Benguela … Sigue leyendo

Veintiseis de febrero de 2014. Bagre, filepe o bacalhão

Kuito

Kuito

Hoy tuve una cosecha excelente. No habían dado las dos de la tarde y ya tenía en mi poder el pasaporte con el visado incorporado para treinta días y el billete de avión para Luanda.  Me acompañó el Cooperante, que ya me ve medio inútil, y me protege como si estuviera en la senectud y me viera lo que me ve: algunos días al año.  Ayer cuando volví sin el psaporte me estuvo incendiando todos los poblados de mis neuronas, que ya quedan pocas y se incendian enseguida.  Es lo que les pasa a los cascarrabias.  Sigue leyendo

Veinticinco de febrero. Viso, no Viso

Cuadro de mandos de mi ciber

CUADROELECTRICO DE MI CIBER

Coincidí con tres monjas angoleñas en una esquina tomando los cuatro la misma dirección.  Una de ellas llevaba una gallina en una mano, le llevaba cogida por debajo de las alas, como se cogen las gallinas. Las saludé y les pregunté si podía retratarlas y me dijeron que no, por supuesto. Entonces le dije que solo me interesaba la de una monja con una gallina en la mano  y por la calle.  Sigue leyendo

Veinticuatro de febrero. La reconciliación angolana

Casa tiroteada

Casa tiroteada

Angola está en paz y reconciliada.  Lo dice todo el mundo y solo un español podría poner en duda que este acuerdo sea general, verdadero y profundo.   En un país como el nuestro en que después de setenta años seguimos recordando la guerra civil  cada cierto tiempo, con razón o sin ella, resulta inconcebible que en Angola todo el mundo insista en que la guerra está olvidada, que pertenece al pasado.  La reconciliación es profunda y verdadera.  No hay más que mirar a los países de alrededor, dicen,  para saber que es mucho mejor olvidar, pasar esa página de la historia,  darla por escrita y empezar un nuevo capítulo. Sigue leyendo