De vuelta a La Habana. 21 de octubre de 2018.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08527.jpg

Me desperté a las cinco de la mañana y no volví a dormirme.  A las nueve había quedado un taxista en venir a recogerme para llevarme a La Habana.  Era un taxista de confianza de la dueña de la casa a la que conocí ayer noche, acababa de regresar de La Habana, no tenía nada que ver con la mujer que me atendió hasta ahora, la que se había puesto a bailar de alegría cuando acepté quedarme con el cuarto. La dueña no era tan expresiva pero era igual de amable, lo que más las diferenciaba era la manera de comportarse. La dueña tenía un trato más cultivado; quiero decir, estaba más educada en el trato social, se expresaba mejor, con un tono y modos más moderados. Son diferencias, que, a lo mejor, marca el carácter; pero también es probable que obedezca, al menos en las dos primeras generaciones de la revolución, a la educación familiar recibida.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08514-1.jpg
Cienfuegos.

A las siete decidí ponerme en pie, recoger todo y acabar de consumir mi tiempo de espera en la mesa de la cocina.  No me sorprendió que estuvieran las luces encendidas, de la planta baja, las había dejado yo siguiendo el consejo de la dueña de la casa. “No las apague, ha salido mi hijo y seguro que vuelve después de que usted se haya acostado”.  Sin embargo, el ruido que produje al mover la silla en la que iba a sentarme, provocó que surgiese la mujer de un recoveco del salón dándome un  .  Perdone, me dijo dándose cuenta. No se preocupe, es que creí que estaba solo, le respondí.  

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08511.jpg

Al poco tiempo de ponerme a lo mío, pasó una chica por el salón sin saludar y con una mochila al hombro, por lo que supuse que también había dormido en la casa.  Un poco más tarde vino un señor a llamar a la puerta preguntando por la mujer que ya se había retirado.  Le dije que estaba, pero que no sabía dónde.  Era el taxista que me venía a recoger.  Como faltaba media hora larga preferí que fuera a buscar a otros turistas con los que haría el viaje hasta La Habana.   Cuando se marchó lamenté no haberme ido con él.  Acababa de perder el puesto de copiloto, tendría que ir atrás compartiendo con otras dos personas el asiento y recibiendo de cara el aire de las ventanillas de los de delante.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08512.jpg

Diez minutos antes de la hora ya estaba fuera haciendo fotos de la mañana en Cienfuegos y por primera vez me encontré en esta ciudad con una mujer vestida enteramente de blanco.  Como la mujer de la casa apareció en la puerta, intentando   que su viejo perro se animase a salir a la calle, le pregunté si estaba muy extendida la yoruba por la ciudad.  Yo no practico esa santería; pero hay gente que lo hace, me dijo. Y hablando y hablando, me explicó de que esa mujer iba de blanco porque quería la santidad.  Ya sé, le dije, lo que ignoro es como la alcanza.  Y me contó que era pura superstición.  Cuando a alguien tiene un dolor, una enfermedad, una depresión o algo se le pone en contra, consulta a los que hubieran sido antiguamente los brujos de la tribu, y estos le prescriben como pueden liberarse de sus males que pasa por darles dinero además de encomendarles alguna penitencia.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08522.jpg

Y me contó que a su vecina y amiga le aconsejaron que la única forma de deshacerse de sus males era intentando hacerse santa.  El proceso suele salir caro, pues entre donaciones y gastos puede llegar a los mil dólares y aparte está el sufrimiento de todo el proceso.  Desde el primer día hay que vestir enteramente de blanco y el aspirante a santo no puede salir de casa y ha de dormir en el suelo rodeado de todos los santos de la yuruba, el segundo mes podrá salir a la calle pero no podrá darle el sol en la cara, por lo que tendrá que llevar un paraguas, por supuesto blanco, e irá acompañado de un padrino o una madrina, del que no se despegará hasta finalizar el tercer mes.  Después, durante un año, seguirá vistiéndose enteramente de un blanco sin mancha, inmaculado.  Si después de ese año el mal persiste, es que no has alcanzado la santidad.  Y hay gente que deja a los médicos y al hospital por los santeros, me dijo la mujer.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08533.jpg
La Habana.

Como había que seguir esperando le pregunté a la mujer por la numeración de las casas pues me extrañaba que la suya fuera el 5006 pues había recorrido el paseo entero y no me pareció que fuera tan largo.  Y me lo explicó.  La casa es la número 6 par desde la esquina de la calle 50.  En la siguiente manzana la numeración empezaría por la calle a la que hace esquina, la 52.  Porque las calles pares se cruzan en vertical con las impares.  Pensé que era el racionalismo del momento que se vería en Nueva York y en El Vedado  de La Habana años más tarde. 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08516.jpg
La Habana.

Llegó el taxista a la hora convenida y una mujer inglesa ocupaba el asiento delantero. ¿Solo vamos dos? Pregunté.  No, vamos a recoger a otra persona nada más.  La tercera era otra inglesa también callada que se enchufó nada más entrar unos auriculares conectados al móvil.  El taxista era hablador y negativo, no había nada bueno en Cuba, ni la esperanza.  Haríamos una parada, pero nos aconsejaba que no consumiéramos nada, que todo estaba mal preparado y era de mala calidad, la ciudad de Santiago estaba limpia porque allí vivía Raúl, la nueva normativa para los taxis era un abuso.  “Se dice que va a haber huelga en La Habana, quieren prohibir los taxis piratas”, como si lo de ser pirata fuera un apelativo cariñoso. Los coches eran una ruina y, además no los había, el que conducía se lo había regalado Fidel a su madre, “sino sería imposible tener coche”.  Lástima que no fuera verdad la historia, el coche era un Peugeot de más de veinte años que llevaba en el rincón alto del parabrisas una pegatina de la ITV española. 

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08538.jpg
La Habana.

El hombre conducía como un loco.  Hicimos el viaje en una hora menos que lo que había tardado en hacer la ida hace dos días.  Ya entrando en La Habana me enteré que le habían retirado el carnet de conducir camiones de gran tonelaje por haber tenido un accidente en el que había perdido la vida una persona.  “La culpa la había tenido él, dijo, que iba borracho en bicicleta y se cayó justo debajo de la última rueda de tráiler.   Si la culpa fuera mía estaría en la cárcel”.  

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08551.jpg
El Vedado. La Habana.

Nos detuvimos tan solo una vez, en mitad del viaje, momento en el que aproveché para tomarme un bocata caliente de jamón y queso y ya no volví a tomar nada hasta media tarde en que me animé con un helado de vainilla en la cafetería del Hotel Presidente.  Me había acercado dando un paso por las calles de El Vedado, siempre agradables, y allí estuve enredado en mi ordenador hasta que me cansé de estar sentado y decidí volver a casa dando un largo paseo.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08549.jpg
El Vedado. La Habana.

Volví a rondar el Hotel Riviera, pero no entré a pesar de que es un hotel que me gusta.  Fue restaurado por la empresa española Iberostar, que es la que lo explota, y en él, a pesar de encontrármelo vacío el día en que fui, tuve la sensación de que todavía se podía sentir el ambiente tenso y pesado de la época en que era propiedad de la mafia norteamericana.  Me detuve, sin embargo, en el  Melia Cohiba que está al lado, ayudando a cerrar la amplia plaza que se abre junto al malecón.  No estuve mucho tiempo, me di un paseo por el distribuidor de la entrada y me volví  a la calle.  Y por el malecón me vine despacio al paso que se iba la tarde.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08589.jpg
Hotel Riviera. La Habana.

Había quedado con Nuestro Hombre en La Habana para cenar en el Biky, mi debilidad como restaurante en La Habana.  No es el mejor ni el más caro, pero -como se valora ahora- es el mejor en calidad/precio.  De allí salimos para irnos directamente a dormir.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08576-1.jpg
Hotel Melia Cohiba. La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08531.jpg
La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08529.jpg
La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08517.jpg
La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08534.jpg
La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08598.jpg
El Malecón. La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08599.jpg
El Malecón. La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08640.jpg
El Malecón. La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08638.jpg
El Malecón. La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08643.jpg
El Malecón. La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08653.jpg
El Malecón. La Habana.
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc08614.jpg
El Malecón. La Habana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s