Bujador. 14 de enero de 2016.

Bujador.

Bujador.

 

Anoche cenamos fuera, en el campamento de Bujador, en casa de uno de los saharauis que trabaja con el Cooperante. Cenamos y dormimos en una de las haimas en que ha convertido dos de las habitaciones de su casa. Cenamos muy bien. Un caldo de camello, con algo de pasta y otras cosas que yo no distinguí en lo oscuro, lo que me obligó a ser prudente y servirme muy poco. Tan poco, que pidiendo mil disculpas volví a servirme porque estaba realmente rico. El caldo era fuerte y suficiente para cenar como plato único; pero todavía nos comimos unos fritos como una especie de croquetas cuadradas que sirvieron acompañadas de una ensalada.

El Cooperante y yo ya habíamos probado el caldo de camello, en un pueblo de Etiopía, cerca de la frontera de Somalia, pero aquel caldo era una grasa espesa, como si nos hubieran servido el agua en el que habían cocido cien camellos. Entonces, aquel mesonero somalí, queriendo tener una deferencia con nosotros, decidió que deberíamos de comer con mantel y para nuestra sorpresa extendió ante cada uno de nosotros, una hoja de periódico. Lo que fue muy de agradecer pues un periódico por allí resultaba muchísimo más exótico que lo que nos resultaba a nosotros el caldo de camello.

Bujador a mediodía.

Bujador a mediodía.

Cenamos y dormimos ayer y desayunamos y comimos hoy en casa del amigo del Cooperante. Él y su mujer fueron tan hospitalarios en todo momento que me resulta difícil comentar los muchos detalles que me asombraron. Nos atendieron tan expresiva y cariñosamente que las muchas incomodidades que podría haber padecido resultaron sin importancia.

Nuestra anfitriona entrando en casa.

Nuestra anfitriona entrando en casa.

Preparando el desayuno.

Preparando el desayuno.

Bujador es el campamento donde vive el presidente saharaui, un campamento de refugiados donde hay luz y el agua se sirve en camión cisterna, cedido por la Diputación Foral de Alava, donde la casa de Galicia es un consultorio médico, donde los niños, que no quieren o no pueden ir a sus casas, se quedan al mediodía en clase enredando, al menos los que vi yo hoy mismo, que estaban sin profesora que los vigilase… Y donde pudimos movernos con cierta libertad. después de acompañar a la mujer de la casa a darle de comer y encerrar a las cabras, que durante el día… iba a escribir que pacen en libertad, pero es que no tienen nada que comer, así que diré que pasean y juguetean libremente en las afueras del campamento, y de separar a los corderos para que no les dañen los mayores mientras comen, la acompañamos hasta la carnicería y fue allí donde la noche se cerró del todo.

Encerrando a las cabras al anochecer.

Encerrando a las cabras al anochecer.

La cuadra de las cabras

La cuadra de las cabras

 

Comprando carne de camello.

Comprando carne de camello.

A la cena, como prohíbe sus costumbres, no se sumó la mujer que nos la había preparado, pero si un amigo de la casa que trabaja de director de informativos de la televisión saharaui, que había estudiado periodismo en Cuba y que dirigía los informativos de la televisión de los campamento. Mas tarde, después de haber hablado bastante de periodismo y de política, nos enteramos que era primo de la anfitriona e hijo del presidente del gobierno saharaui en el exilio quedamos en vernos esta tarde, pero no fue posible, porque después de comer nos volvimos para Protocolo. Que es como le llaman al recinto amurallado en donde viven los cooperantes.

Bujador al anochecer

Bujador al anochecer

Anochecer en Bujador

Anochecer en Bujador

Ignoro de donde viene el nombre de Protocolo con que se conoce a este lugar desde donde ahora escribo. Ni siquiera sé si es el nombre oficial, pero nunca nadie le ha llamado de otra forma. Tratándose, como se trata, de una dependencia militarizada, el origen de Protocolo puede incluso ser oscuro, una mera interpretación de una disposición o la palabra que un soldado o un suboficial capta al vuelo.  En Madrid, en tiempo de la mili obligatoria, había un instructor que reafirmaba su autoridad ante los reclutas vociferando: Cuando digo derecha, todo el mundo derecha! Y cuando digo izquierda, todo el mundo viceversa!. Y en el cuartel de Santiago dicen que escucharon a un suboficial explicarle a los soldados que preguntaban qué era lo del permiso de pernocta. Coño! Exclamaba el sargento, la misma palabra lo dice: per-noc-tar; dormir/fuera/del cuartel.

Bujador

Bujador

Aunque no sirviera para nada, pues el periodista había estudiado siete años en Cuba y nuestro anfitrión, dieciséis , que esa es otra historia, les comenté la evolución de las costumbres y les dije que en mi casa a veces era yo el que cocinaba y que generalmente era el que recogía y fregaba. Ni se rieron. Pero esta tarde, le comenté al amigo del Cooperante, que la sociedad que no permitía la liberación de la mujer nunca sería una sociedad libre. Fue lo que se me ocurrió y no recuerdo por qué. Él asintió con la cabeza, pero le escuché como pensaba: Y tu que carajo sabrás! Pensaba con acento cubano.

La haima dond nos recibió la madre de nuestra anfitriona.

La haima dond nos recibió la madre de nuestra anfitriona.

Nuestro anfitrión se licenció en Cuba como ingeniero de minas y aquí es responsable en el Ministerio del asunto que tiene aquí al Cooperante. Se fue para allá a los nueve años recién cumplidos y no volvió hasta los 25. Dios mio! Le dije. Yo me muero antes de separarme de un hijo con esa edad. No te resultó insufrible? No, me contestó sonriendo. Y a tu madre? Tampoco. Pero es una barbaridad, insistí dolorido solo con pensarlo. Nuestra vida es dura, respondió. Un crimen, ¡cojones! Ninguna patria merece ese sacrificio. Solo lo pensé. Si se lo digo y recapacita, menudo disgusto. Haber perdido esa parte de la vida.   Quizá por eso, su hijo, es el nieto preferido de su padre, el hijo que no disfrutó. Pues no hacía unos minutos que había contado que por su hijo su padre, el abuelo, se moría.

A la entrada del salón-haima

A la entrada del salón-haima

 

Y en un momento en que nos quedamos solos, el cooperante me contó que cuando estaban en aquella misma haima y el abuelo llamaba al nieto, su amigo, el padre del niño se iba de la estancia, que era por costumbre. Como era por costumbre que el yerno no pueda ver a la suegra. Será para no pelearse con ella, le dije yo haciendo un chiste casposo. Pero después lo pude comprobar cuando el propio anfitrión me lo dijo ante la invitación que nos hizo la suegra para que acudiéramos a su haima, una haima de verdad, instalada en la parte de atrás de la casa.

Bujador

Bujador

Bueno, pues volviendo a la noche de ayer, que divago mucho. después de cebnar nos fuimos a dar un paseo para aligerar un poco el caldo de camello, hasta lo alto de una duna desde donde divisamos todo el campamento y las luces de Tinduf y las de la carretera que en el horizonte marcaban el camino al campamento del Aium. (Los campamentos de refugiados llevan los nombres de las ciudades del Sahara ocupado por Marruecos) Y desde lo alto de aquel montículo, que yo creo que no era una duna, pues abundaban las piedras, sino un montículo, un otero, nos quedamos un rato mirando las estrellas. Así, sin contaminación lumínica ( el término quita todo encanto) y con un cielo de 180 grados, la noche resulta grandiosa, a mi me sobrecoge el cielo tan estrellado, es la inmensidad, el infinito. Me echaría a dormir en aquel cerro. Que gusto despertarse ahí. Aunque dada mi habitual miedosidad, seguro que al despertarme en vez de ver el cielo vería el abismo. Me creería boca abajo sujeto por la espalda con cualquier artilugio que no sentía. Que vértigo! Que agobio! Mejor duermo en la haima.

 

Anochece en Bujador

Anochece en Bujador

Esta mañana nuestros anfitriones insistieron en que desayunásemos también en su casa. Y lo hicimos. Y después de venir a trabajar a la Sede, que ahora os cuento de qué se trata, volvimos a su casa a comer de nuevo. Y comimos bien, Genial! Un pescado, me parece que azul, porque era de carne seca. Y al terminar, como exige la costumbre, nos levantamos y nos vinimos para Protocolo. Pues la norma de antiguo en los saharauis exige que no exista sobremesa. Lo que recomienda es que se abra un tiempo antes de la comida donde se tome un té u otra bebida no alcohólica. En nuestra tierra, le dije, cabe todo y le expliqué lo que era el aperitivo, el vinito anterior a la comida, y la sobremesa

 

Camino del cole a primera hora. Bujador.

Camino del cole a primera hora. Bujador.

Camino del colegio a primera hora en Bujador.

Camino del colegio a primera hora en Bujador.

La mañana la pasamos en la Sede que es otro recinto amurallado, protegido por el ejército saharaui donde tiene su sede ACNUR, la ONG de la ONU para los refugiados y donde hay, por lo menos, veinte contenedores, como casetas de obras, con espacios de oficinas independientes para unas cuarenta ONGs. Imposible hacerle unas fotos. Cosas de seguridad. Como tampoco las haré mañana. Pues como es viernes y aquí, país árabe, es día festivo, nos vamos de excursión a Tinduf. Creo que se han inventado algo para que andemos libres por aquella ciudad militarizada y segura durante una hora y media. Qué recreo! Pero, precisamente como es ciudad militarizada no me dejan ni llevar la cámara. Total para qué? Dicen tratando de convencerme.

La traída de agua en Bujador.

La traída de agua en Bujador.

El conductor del camión del agua.

El conductor del camión del agua.

Y fue antes de la comida cuando me fui a dar un paseo acompañado por dos niños de la casa. Un sobrino y el hijo del anfitrión. El sobrino, que era el mayor de los dos, hablaba un castellano casi perfecto, Me faltan algunas palabras, me decía muy seguro. Me enseñó la biblioteca, el consultorio instalado en la casa de Galicia, las tiendas de campaña con que la Unicef trataba de sustituir las derruidas por la lluvia casas que servían de guardería hasta octubre, y el colegió donde estudiaba, pero donde según me dijo, él no podía entrar, porque no era todavía la hora; pero que yo si, que allí entraban muchas veces españoles, franceses y americanos.   Y entré y retraté el patio y la bandera y el campo de voleibol y el depósito de pupitres viejos y metí la cámara por una ventana y vi como pasaban el tiempo los niños solos en un aula.

El patio del colegio en Bujador.

El patio del colegio en Bujador.

En clase al mediodía. Bujador.

En clase al mediodía. Bujador.

En un rincón del patio. Bujador.

En un rincón del patio. Bujador.

También me enseñó el cuartel de la policía y el lugar, que parecía el campo de instrucción de un antiguo cuartel, donde se hacía la fiesta en el verano cuando venía gente de muchos países del mundo.

Mi guía al mediodía en Bujador.

Mi guía al mediodía en Bujador.

Lo de la tarde, os lo cuento mañana, que no voy a tener nada que deciros, pues no creo que haya mucha historia en una ciudad como Tinduf, militarizada hasta la prohibición de hacer fotos.

 

A la puerta del cole

A la puerta del cole

En el clase durante el descanso del mediodía.

En el clase durante el descanso del mediodía.

En clase al mediodía

En clase al mediodía

Los cables de la electricidad en Bujador.

Los cables de la electricidad en Bujador.

Bujador por la mañana.

Bujador por la mañana.

Un niño saharaui en Bujador.

Un niño saharaui en Bujador.

 

 

Las guarderías de UNICEF

Las guarderías de UNICEF

Un pensamiento en “Bujador. 14 de enero de 2016.

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