DE ASTORGA A FONCEBADÓN. VEINTIOCHO DE ABRIL DE 2015

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Camino de Foncebadón

Hoy no ha sido un buen día. Me lo he pasado entre un exlegionario y unos guarros que regentan el albergue en el que me hospedo, aquí en la montaña que separa Astorga de Ponferrada. Un mal día. Y lo que le queda. Si me encuentro con fuerzas dentro de dos horas igual me largo y me hago diez kilómetros más y dejo toda esta basura a este lado del monte. Es increíble como en un solo día he ido del bar Cowboy al albergue Monte Irago. Y eso que un pajarito se me presentó en el camino y estuvo a menos de un metro de mi durante un par de minutos. No se, pero parece que no es compatible compartir camino con pajarito, creo que era un jilguero, y caer en el círculo de esta gente.

Bar Cowboy en El Ganso

Bar Cowboy en El Ganso

El Bar Cowboy que está a la entrada de El Ganso, que es un pueblo que está entre Santa Catalina y Rabanal del Camino, deberían de cerrarlo hasta que el dueño, que es el que lo atiende, aprenda lo que es la higiene o advertir que para frecuentar ese local hay que estar debidamente vacunado contra todo tipo de enfermedades. Y, además, enseñarle a hacer un bocadillo de jamón. Me tragué 13,5 kilómetros en ayunas para disfrutar de un desayuno y me ha amargado la mañana. No tenía naranjas, la coca cola estaba caducada y el bocadillo de jamón me lo hizo con rebanadas de pan de bolla. Es decir, todo era miga. Y encima me cobró 5 euros, es que se creía con derecho a tres estrellas Michelin, por lo menos. Para empezar, me tuve que quedar sin zumo, después, le pido hielo y me pone un cubito, le pido que me lo llene que me gusta con mucho hielo y me pone otro cubito más. Y me dice que no se me van a derretir. Le respondo que no quiero que se derrita, que me gusta con mucho hielo. Cuando doy el primer sorbo me doy cuenta de que la lata está caducada. Le digo que me la cambie y le pregunto: Cuantos bares hay en el pueblo? Dos, me dice, pero el otro está cerrado todavía.

El cowboy de El Ganso

El cowboy de El Ganso

Sin duda el cowboy había aprendido como llevar un bar viendo películas del Oeste, las del salvaje Oeste. Cuando ya estaba a punto de abandonar El Ganso me encontré con el letrero que anunciaba la tienda en la que además daban comida y bebida. Era otro mundo. Estaba limpio y regentado por personas normales. Por cierto como la mujer que me atendió no me pareció de la aldea, en la que según el vaquero, había 17 vecinos, todos jubilados menos él. Le pregunté si era de Astorga. Me miró con incredulidad. Qué pasa? Le pregunté intrigado. Pues me parece, dijo la mujer, que soy de un sitio que está muy cerca de donde tu eres. Y de dónde eres? De Ordes. A 20km, le respondí. Y entonces ya hablamos fraternalmente y le conté lo del hijo de puta del vaquero y que no estaba seguro si no me habría envenenado, que me había obligado a estar pendiente de la digestión del bocata de jamón. Me tomé allí el zumo de naranja y emprendí camino, el empinado camino que me separaba de la meta de hoy. Veintiséis kilómetros cuesta arriba.

La mujer de Ordes en su tienda. El Ganso

La mujer de Ordes en su tienda. El Ganso

La distancia que hay de El ganso hasta rabanal del Camino es de 6,9 km una distancia suficiente para hacer en Rabanal un segundo descanso. Así que emprendí la marcha sabiendo que tenía siete km por delante. Es importante conocer la distancia que se ha de recorrer en el próximo trecho pues el cuerpo se amolda a los datos que se le dan. Al final siempre se va a quejar de los últimos mil o dos mil metros. Bueno, pero no iba yo pensando en eso sino viendo como había cambiado el paisaje en menos de diez kilómetros. Ahora caminábamos por el monte, un monte con escasos árboles y donde no se había roturado nunca la tierra. De qué vivirá esta gente, me preguntaba pues no se veía ni un metro de tierra puesto en producción. De la jubilación, supongo. Y fue en este momento cuando casi piso un jilguero que se quedó en el camino sin espantarse por mi presencia. Revoleteó un metro y volvió a posarse. Me detuve y le hice una foto. Avancé un pie y él avanzó la misma distancia a saltitos. Y así hasta cuatro veces. Después voló y me dejó intentando sacar alguna lección de aquella aparición, pues todavía no me había olvidado del perro, el zorro y la cigüeña. Y lo único que se me ocurrió es que no puedo decir aquello de… me dijo un pajarito, porque el torpe no me contó nada.

El jilguero

El jilguero

Por lo menos podría haberme dicho como era el albergue Monte Irago, porque me imagino que lo saben todos los animales de estos montes, desde Foncebadón hasta San Justo de La Vega. Pero no lo hizo. Menudo pájaro. Debería de haberlo pisado. Es imposible que no sepan hasta las piedras como es el albergue en que me he metido. La gestión de este albergue obedece a una mezcla de los principios naturalistas, budistas, jipis y otros que buscan la serenidad y el equilibrio por el demérito de la higiene y la cocina internacional. Así el olor no es bueno ni malo, sino una falta de costumbre o ausencia de conocimiento. El olfato también se reeduca. La ensalada de lechuga y tomate, lleva todo tipo de frutos secos y poca ensalada y menos tomate. La cebolla simplemente no casa. El yogurt es de la casa pero no se distingue de un vaso de leche salvo en que está cortada. Las paredes se llenan de papeles con frases célebres que te enseñan el camino que has de andar para llegar a la perfección. Y la cama la han elevado tanto que no sé si tendré que llamar a alguien para que me ayude a subirme. Me cargan estos tío tan naturalistas, tan de vuelta del progreso, que de dulces solamente tienen magdalenas compradas en el súper.

Mi cuarto

Mi cuarto

Ya veis, no ha sido ni está siendo un buen día, el paisaje monte bajo y cuesta arriba. Y encima no lució el sol para hacer alguna foto atractiva. Mañana será otro día, es el consuelo.

Camino de Santa Catalina

Camino de Santa Catalina

A la entrada de Santa Catalina

A la entrada de Santa Catalina

Santa Catalina

Santa Catalina

Un chino de China que está en España estudiando

Un chino de China que está en España estudiando

Camino de El Ganso

Camino de El Ganso

Vista de El Ganso

Vista de El Ganso

Antes de El Ganso

Antes de El Ganso

El Ganso

El Ganso

El Ganso

El Ganso

A la salida de El Ganso

A la salida de El Ganso

Parece que llegamos casa

Parece que llegamos casa

Camino de Rabanal vuelven las cruces. Ahora de colores

Camino de Rabanal vuelven las cruces. Ahora de colores

Entrando en Rabanal del Camino

Entrando en Rabanal del Camino

Después de Rabanal

Después de Rabanal

Subiendo a Foncebadón

Subiendo a Foncebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foucebadón

Peregrinos.Subiendo a Foucebadón

Peregrinos.Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foncebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foncebadón

Subiendo a Foucebadón

Subiendo a Foucebadón

Vistas de Foncebadón

Vistas de Foncebadón

Vistas desde Foncebadón

Vistas desde Foncebadón

 

 

 

2 pensamientos en “DE ASTORGA A FONCEBADÓN. VEINTIOCHO DE ABRIL DE 2015

  1. Pobre! Y yo insistiendo en que hicieses un esfuerzo por ponerte en modo peregrino! Jajajaja cuando vi la altura de la cama, el peligro es levantarte medio dormido para ir al baño. Que risa!

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