DE TERRADILLOS DE LOS TEMPLARIOS A BURGO RANERO

 

Laguna en Burgo Ranero

Laguna en Burgo Ranero

Me escribía un amigo para advertirme de una horrible falta de ortografía, que juraría que no la cometí yo, no porque no las cometa, sino porque en el caso de esta palabra me parece más difícil escribirla mal que bien. Se trataba del mes de abril. Claro que, os preguntareis: si no fuiste tu, quién fue? Pues el ordenador. ¿No tengo yo un teléfono que marca la hora que le da la gana y no me da la oportunidad de corregirlo? Pues este ordenador a veces tiene vida propia. Existió en Santiago un viejo profesor de arte que dedicó su vida a demostrar que una vez cada no se cuantos años las figuras de piedra de la catedral de Santiago se movían. El Apóstol se bajaba del caballo, el Maestro Mateo se quitaba, como un costalero, el Pórtico de los hombros, Daniel, el profesta, dejaba de sonreír y se bajaba del pedestal y, con él, todas las figuras, salvo alguna que aprovechaba para avanzar unas páginas en el libro que estaba leyendo o se quedaba afinando el instrumento que desafinado le habían puesto entre las manos. Esta “movida” catedralicia no está demostrada pero yo la creo; como también creo que mi ordenador, de vez en cuando, y sin obedecer a ningún calendario, hace de las suyas. Me secuestra palabras, me desbarata frases o le pone haches a las palabras que no las tienen. Es verdad que a veces yo le ayudo,  ya sabéis lo blando de corazón que soy.

Amaneciendo sobre Terradillosde los Templarios

Amaneciendo sobre Terradillosde los Templarios

Hoy hace un par de horas que acabé la etapa que pasaba en algo de los 30 kilómetros. Y lejos de estar destrozado estoy animado y dispuesto a jugar a algo, a charlar de cualquier cosa o a entregarme plenamente a unos cuantos capítulos de la histórica The Wire. Para lo que estoy menos en forma es para escribir. Digo esto para que perdonéis si me excedo en tonterías o me quedo corto, demasiado corto, en cualquiera de las virtudes que ha de tener una persona que se dedica a estos menesteres.

A la salida de Terradillos

A la salida de Terradillos

Hoy, pensaba en algún momento sobre las virtudes de El Camino (Escrito así parece que me refiero al librito del fundador del Opus Dei, pero no. Que estamos a lo que estamos). Yo creo que sobre todas las otras virtudes que pueda tener está la de propiciarte la soledad. No estás para nadie, ni siquiera para hacer un mandado. Ya no te digo para aguantar a alguien que, por cualquier razón, te intimide. Que siempre hay por ahí individuos vanidosos que buscan que se les respete, que quieren que nos molestemos por ellos. Aquí no llegan.

 

Camino de Moratinos

Camino de Moratinos

Se lo comentaba hoy a un hombre de Girona (cuantos catalanes hay haciendo el camino). Si, me decía sin añadir nada más. Pero no te sientes liberado de tu trabajo?, le preguntaba yo pretendiendo que me reafirmara. Si, si, me decía. No consigues una desconexión total con todas tus obligaciones?, insistía yo. Si, si, volvió a decir. Pero no se explayó, no entró a contarme qué es lo que le motivó a él a echarse al camino por segunda vez, por tercera si contamos que también hizo el de La Plata, y dedicarle la totalidad de su mes de vacaciones. Lo intentaré de nuevo. Por lo que pude observar a lo largo de estos días, él es un hombre religioso, no sé si creyente, pero que le gusta acudir a los albergues parroquiales o de órdenes religiosos y entregarse a la mística de la hermandad en el camino.

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Me contaba que hace dos jornadas en Carrión de Los Condes, mientras yo disfrutaba del Hotel Monasterio de San Zoilo, él se había ido al albergue que llevan cuatro monjas, de entre cuarenta años que tiene una y sesenta y tantos que tienen las otras tres, y que después de haberse instalado, a las cinco de la tarde los habían reunido a todos para una especie de meditación.   Empezaron preguntándole a cada uno, para que respondiera en voz alta, por la razón por la que estaba haciendo el camino, y cuando le tocó el turno a un hombre que viajaba con su hijo, se emocionó y no fue capaz de contar que es lo que le había motivado. Y el hijo se quedó callado. Después cantaron. No canciones religiosas, sino canciones alegres que fueron interpretando distintas personas, pues entre los peregrinos había quién tocaba la guitarra, las monjas también, y quien se prestaba a cantar. Parece que fue divertido. Ayer, Gemma, también catalana, y hablándome del mismo albergue y del mismo día, me decía que había sido un día conmovedor y emocionante. Además, habían cocinado todos juntos la cena que habían confeccionado con los alimentos que libremente había aportado cada uno. Yo no le dije nada pero a mi esas comuniones me cuesta practicarlas y creo que no las cambiaría por la confortable habitación con baño del San Zoilo.

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Le dije en cambio, que la emoción que había embargado a aquel hombre, no había porque presuponer que era por algo verdaderamente emocionante, que con la edad, le advertía yo, cada vez somos mas proclives al lagriméo. Fraga mismo, me refiero a Manuel Fraga Iribarne, con lo bruto que era, se emocionaba cada vez más con el paso de los años. Yo lo había visto llorar en la inauguración de una casa rural en una aldea de Silleda, sin que lograse detectar cual de las palabras o de las frases podría haberlo emocionado. Quién sabe. A lo mejor al decir vaca, las neuronas le conectaban con una escena del pasado que le desataba un ataque de ternura y por no estar acostumbrado le alteraba el ánimo hasta el extremo de lloriquear y hacerle hablar entrecortadamente. Le puede pasar a cualquiera. A cada uno con sus palabras y sus conexiones neuronales.

Reja de ventana en S. Nicolás del Real Camino

Reja de ventana en S. Nicolás del Real Camino

Dicho esto el catalán recordó a aquel presidente del Barcelona FC que se emocionaba al hablar de dinero. ¿Era Núñez?   Que cuando daba cuenta que habían logrado reducir el precio de la entrada en 10 euros lloriqueaba profusamente.

A la salida de Moratinos

A la salida de Moratinos

Vicenç, que así se llama este catalán de Girona, y yo caminamos juntos los primeros 15 kilómetros de la etapa de hoy. Cruzamos Moratinos y nos quedamos extrañados de que en su pequeñísimo cementerio todo fueran lujosas tumbas. También pasamos de largo en San Nicolás del Real Camino porque los dos, por razones distintas, teníamos pensado en hacer una primera parada en Sahagún

Entrando en Moratinos

Entrando en Moratinos

Él quería confirmar si le había parecido un pueblo tan pobre y feo como la vez anterior en que lo visitó. Pero en aquella ocasión posiblemente hubiera sido el cansancio, me dijo, pues llevaba caminado más de cuarenta kilómetros y llegue a Sahagún exhausto. Y mi razón era más de intendencia. Esta ciudada se encuentra a 13 kilómetros de Terradillos de los Templarios y era un lugar ideal para mi primer descanso.   Para mi perdición el bar donde nos sentamos a desayunar sobriamente era una dulcería. No tenían zumo natural por eso me vi justificado a tomarme después de mi bocata de jamón un pastel de hojaldre cubierto de un pringue dulce y almendars y un pequeño bizcocho que era almendra pura.

Desayunando en Sahagún

Desayunando en Sahagún

Desde Sahagún nos metimos diez kilómetros sin descanso hasta Bercianos del Real Camino, pero a medio camino le dije a aquel hombre, que me llevaba casi medio cuerpo, que mis piernas no estaban para aguantar su ritmo y que si no andaba al mío, mucho más moderado, se me iban a romper.   Como esto de andar cada uno a su paso ya lo habíamos hablado, nos despedimos y quedamos en vernos en algún bar. Nos encontramos en el primero del pueblo que estaba atendido por una mujer morena, de ojos azules y muy alegre. El estaba con una cerveza sentado en la terraza de la calle y yo me senté con él. En mi segunda Zero le pregunté a la mujer de dónde era, pues por su acento no me parecía leonesa. De Alicante, me respondió. Ya me parecía a mi, le dije. Por qué, me preguntó ella. Porque las leonesas son, son, son más ásperas, acerté a responderle. Si, esa es la palabra, me dijo ella riéndose. E imaginé que ella estaría pensando en su suegra, pues al decirlo echó una mirada a la barra en donde acababa de aparecer un hombre que la estaba mirando muy complacido.  Su marido? le pregunté señalando al interior del bar ladeando mi cabeza.  Si, por él dejé el sol de Alicante por este pueblo perdido del camino.

Saliendo de Sahagún

Saliendo de Sahagún

A Burgo Ranero llegamos cada uno por su lado y no quedamos en vernos. Vicenç iba a encontrarse con un valenciano en un albergue y yo trataría de encontrar una habitación con baño para mi solo. Pero de Bercianos del Real Camino hasta Burgo Ranero no hice más que pensar en el nombre de este pueblo, Burgo Ranero.  Tendría que mirar de donde viene, me decía. ¿Quién pudo haber sido el bruto que le puso ese nombre?  Bruto? A lo mejor está justificadísimo. Tantas ranas habría? No acababa de imaginar las razones para un nombre tan, tan… diferente.

El andadero que nos trajo a Burgo Ranero

El andadero que nos trajo a Burgo Ranero

Y en Burgo Ranero, buscando alojamiento encontré enseguida las razones del nombre. En el extremo del pueblo, en el extremo contrario a por donde entramos, hay una laguna, una charca algo más grande que una cancha de baloncesto donde croaban las ranas. Un sonido que en la Galicia que yo habito ya es difícil de escuchar.

Laguna de Burgo Ranero

Laguna de Burgo Ranero

La luz no ha sido muy buena hoy para las fotos, una pena. Ni el paisaje se prestó tanto como otros días ni tampoco el caminar por un andadero, que así le llaman a la pista que discurre paralela a la carretera. Pero aun así me sorprendió la belleza de algunas de ellas. Como si no las hubiera hecho yo.

Comenzando la jornda

Comenzando la jornda

Todavía sin salir el sol

Todavía sin salir el sol

Antes de llegar a Moratinos

Antes de llegar a Moratinos

Moratinos

Moratinos

moratinos

moratinos

A la salida de Moratinos

A la salida de Moratinos

Cerca de Sahagún

Cerca de Sahagún

Calle de Sahagún

Calle de Sahagún

El andadero de hoy a la salida de Sahagún

El andadero de hoy a la salida de Sahagún

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

Camino de Burgo Ranero

El andadero de hoy

El andadero de hoy

El bar de S. Nicolás

El bar de S. Nicolás

Ls indicaciones en S. Nicolás

Ls indicaciones en S. Nicolás

El camino a la salida de San Nicolás

El camino a la salida de San Nicolás

Una verja en San Nicolás

Una verja en San Nicolás

Antes de Burgo Ranero

Antes de Burgo Ranero

Peregrinos en Burgo Ranero

Peregrinos en Burgo Ranero

Una calle en Burgo Ranero

Una calle en Burgo Ranero

Una casa en Burgo Ranero

Una casa en Burgo Ranero

 

Un pensamiento en “DE TERRADILLOS DE LOS TEMPLARIOS A BURGO RANERO

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