De Stº Domingo de la Calzada a Belorado. DIECISIETE DE ABRIL DE 2015

 

Camino a Belorado

Camino a Belorado

Me autorretraté en el portal de la Pensión Miguel donde pasé la noche. Mi nieto Roque me busca en las fotos como si estuviera buscando a Wally. Me acordé de él al verme reflejado en el cristal de la puerta de la calle. No era un espejo pero me sirvió igual. Lavé la ropa en el baño y armé un tendal por toda la habitación. A la noche aproveché que encendieron la calefacción para quitarle la última humedad. Dormí bien. Por etapas pero sin dolores. A las cinco puse el despertador para las seis. Prefiero salir a primera hora, me gusta andar solo por el campo. El tiempo de mi móvil pronosticaba lluvia para las siete en Santo Domingo de La Calzada, así que salí con las ropas de agua puestas y el saco impermeable cubriendo la mochila. Cuando empezó a llover yo ya estaba saliendo de Grañón, el último pueblo de La Rioja.

 

autorretrato de un peregrino

autorretrato de un peregrino

El camino corre paralelo a distintas carreteras a lo largo de esta etapa. Solo hay pequeños momentos en que no se escucha el ruido del tráfico, casi siempre cuando el camino se aleja para cruzar un pueblo. De todas formas la etapa es muy bonita. Y además, a la salida de Santo Domingo, como era tan de mañana el tráfico tardó en activarse. Durante la primera hora, solo dos coches circularon por la carretera que va paralela al camino.

Puente y Ermita en Stº Domingo de La Calzada

Puente y Ermita en Stº Domingo de La Calzada

En Santo domingo se levanta muy poca gente a las seis de la mañana. A las seis y media paré al único coche con que me crucé para asegurarme que iba en buena dirección. “Siga toda la carretera y ya verá que le lleva a un puente con una ermita al principio, crúcelo y ya verá las indicaciones”. No tuve pérdida. Tardó en salir el sol como dos o tres kilómetros. Y más en brillar porque las nubes no le dejaban. En las fotos el día empieza con un color de anochecer.

Sale el sol sobre Stº domingo de La Calzada

Sale el sol sobre Stº Domingo de La Calzada

La lluvia se retrasó un poco. Me dio tiempo de llegar a Grañón, que es el último pueblo de La Rioja, y pude utilizar la cámara todo lo que quise. Después tuve que guardarla para evitar que se mojara. No llovió mucho, mas bién lloviznó. Fue cuando estaba en el mirador que hay al final de la calle central del pueblo cuando empezaron a caer las primeras gotas.  Desde allí arriba hice las últimas fotos. Me sorprendió que a lo lejos ya había peregrinos caminando. De dónde habían salido?   Mas tarde me enteré que habían dormido en el albergue Sonrisas de Grañón.

Camino de Belorado

Camino de Belorado

Es un albergue privado muy particular. Su dueño, Ernesto Díaz acoge a peregrinos por la voluntad, es de donativo. Tiene 20 plazas en camas y literas y la cena y el desayuno se comparte entre todos los peregrinos. Tiene lavadero y lavadora, conexión wifi y se encuentra abierto todo el día. Por si os apuntáis el móvil de Ernesto es el 687 877 891. A mi me cuesta. Es verdad que el camino no se puede hacer de hotel, hay que buscar el roce con los caminantes, con la gente de lo común. Emular un poco a aquellos desgraciados a los que la iglesia medieval atendía en sus hospitales y enterraba en sus cementerios. Pero sin pasarse.

El albergue de Ernesto

El albergue de Ernesto

Hoy, a la puerta del albergue El Caminante, de Belorado nos encontramos cuatro viejos conocidos del camino. El que es la vigésima quinta vez que va a Santiago, que se llama Vicente, una austríaca de pelo rojo, que no sé como se llama, una coreana, de la que también ignoro su nombre, y yo. La austríaca nos saludó y nos dijo que ella y su amiga, la coreana, se iban a la plaza del pueblo a tomar unos bocatas y que luego seguían camino a Tosantos. A dormir en el suelo? Le preguntó Vicente. Si, si, dijo toda contenta. Es muy bonito, continuó, dormimos en colchonetas en el suelo y hacemos comida y cena comunitarias. Nos gusta mucho. Que tengáis buen camino, les dijo Vicente. Yo no hablé. Y el de los 25 caminos me dijo: yo hoy he reservado una cama para mi solo. Todo un acontecimiento, pensé, pues le había visto entrar en las salas de las literas en los albergues en que coincidíamos. Yo también, le dije. Y me disculpé añadiendo, es que duermo muy mal y si hay mucha gente no soy capaz de pegar ojo. Yo duermo mal en todas partes, hasta en casa; dijo él. Y siguió: Pero es que esta noche fue muy duro. Dormí en el de Santo Domingo y fue terrible pedos y ronquidos permanentemente y el de la litera de arriba no dejaba de moverse. Además, era uno de esos de pelos enredados, colgó su ropa de la cabecera de la litera y caía sobre mi cabeza y olía a muerto. Tuve que envolverme la cabeza con mi toalla para evitar asfixiarme. Me hubiera reído a carcajadas sino fuera por el disgusto que tenía el hombre.

La austríaca

La austríaca

Cuando dejé Grañón alcancé enseguida a los caminantes que me precedían. Eran un madrileño y dos catalanas. El madrileño se quedó, bajo la llovizna, enredado con su ropa de aguas, que no atinaba a encontrarlas en la mochila y las mujeres y yo seguimos juntos hasta Castildelgado, que estaba seis kilómetros después.   Me dijeron que los campos verdes que atravesábamos eran de centeno no de cebada ni de trigo. Una me dijo que el domingo cumplía 39 años y que ya había estado en Galicia con su marido que es camionero. Que habían ido a Santiago y a Finisterre; pero que todo había sido muy veloz, que lo habían hecho en coche en cuatro días. De la otra, no sé más que es madre y tiene un perro y que no le apetecía venir en esta ocasión, pero al ver que su amiga estaba tan animada no fue capaz de negarse. Vinieron para hacer cuatro etapas, mañana se vuelven a casa.

Las catalanas

Las catalanas

Dejamos La Rioja y entramos en Castilla sin enterarnos y si nos dimos cuenta fue al tropezarnos con Redecilla del Camino que yo sabía que ya era el primer pueblo burgalés. Como allí no había bar, seguimos juntos. Fue en Castildelgado cuando nos separamos. Yo les inivité a un café pero ellas no quisieron, habían desayunado en el Sonrisas.

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En Castildelgado, el único lugar donde tomar algo era un hostal-bar-restaurante de la carretera. Con el dueño estuve cruzando unas palabras.   Me dijo que tenía que llover, que con lo que había caído no se arreglaba la cosecha de centeno. Claro, dijo, que todavía estamos en la mitad de abril. Todavía pueden venir muchas lluvias. Y después de un momento añadió, y a lo mejor nieves. Y habló de la nieve que se veía en San Lorenzo y, aunque no se veía desde el pueblo, le habían dicho que también había nieve en el Moncayo. Le dije que si, que la había visto. Hablamos del camino, del tramo que había hecho y me animó a tomarme medio de tortilla de patata, al verme dudar entre la de atún, la de chorizo o la de patata. Tómela que está muy rica, que está recién hecha. Me la comí. Y al marcharme deseé que lloviera. Se rió y me dio las gracias.

Camino de Catildelgado

Camino de Catildelgado

Ya me había hablado una mujer en el pueblo de la necesidad que tenía la tierra de que lloviera. La sorprendí a la salida de su casa, la del rincón de la placita que hay antes de llegar a la iglesia. Le pregunté si había algún bar en el pueblo. En el pueblo no, en la carretera tiene uno bien grande. Y me acompañó hasta allí y como el trecho no era corto nos tiempo a hablar de  la lluvia y de los huertos que había en cada casa que ya estábamos en el tiempo de plantar fresas, algunas verduras y poco más, según me dijo.

La iglesia de Castildelgado

La iglesia de Castildelgado

A la salida del Bar, cuando estaba cruzando de nuevo la carretera para recuperar la senda del camino me sorprendió ver un puticlub. No recordaba haber visto alguno desde Roncesvalles, pero me llamó mas la atención el nombre: “Galicia”. Pensé en el dueño, morriñoso de su pueblo, de sus amigos, de la familia, bautizando al negocio con el nombre de su tierra. Hay que ser bruto. A lo mejor pensó que estando en El Camino lo de Galicia no era una mala marca.

"Galicia" en Castildelgado

“Galicia” en Castildelgado

Dos kilómetros más tarde, subiendo el repecho que hay para alcanzar Viloria de Rioja, donde nació Santo domingo de La Calzada, vi un impermeable rojo, una mochila amarilla y unos pantalones azules que destacaban en aquel paisaje tan verde. La seguí por el pueblo y un poco más allá. Cuando la estaba sobrepasando empezó a preguntarme si hablaba inglés, que a dónde iba y de dónde era. Ella es parisina y venía andando desde S. Jean de Pied de Port, como yo, pero ella había llegado allí en bicicleta desde París. Le pregunté porque no había seguido en bicicleta y me dijo que la bicicleta le impedía pensar, por el esfuerzo que había que hacer. La comprendíi, porque a mi me pasa al andar. Y se lo dije. Y me contestó que yo iba muy rápido a demasiada velocidad. Y entonces aminoré el paso.   Su abuela había muerto hace tres años, su abuelo tiene 84 y, según ella, debería de hacer el camino porque en casa estaba muy solo. Me parece un poco mayor para hacer este esfuerzo, le dije. Y me di cuenta que para sus 26 años 64 era igual que 84. Me habló de su novio, al que hace dos meses que no ve. Una barbaridad , según ella. Y me dijo también que el chico era pintor, que estaba en China y que hacía documentales. Es cámara? Trabaja en Tv? No, no. Es pintor, me dijo. Y los documentales son para la TV? A veces la tv hace documentales de su trabajo sobre las máscaras. Eso es lo que me dijo. Con esos mimbres cada uno que se monte la historia que quiera. Mi hermana Isabel cuando no le gustaba el final de las películas las prolongaba un poco más hasta conseguir un final feliz.

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Entrando en Viloria de Rioja

Por Viloria de Rioja

Por Viloria de Rioja

Fue en Villamayor del Rio donde nos separamos. Atravesamos el pueblo juntos, yo buscando un bar. En estos paisajes sin árboles no hay donde deshacerse de lo que has bebido sin que lo hagas a la vista de todo el mundo. En Villamayor del Río, comprobado, el único bar es un restaurante de lujo que se anuncia a 150 metros a la izquierda de la entrada en el pueblo viniendo desde Viloria de Rioja. La invité a beber algo. Pero me dijo que no, que ya nos veríamos en Belorado.

Saliendo de Viloria de Rioja

Saliendo de Viloria de Rioja

La peregrina parisina

La peregrina parisina

El restaurante prohibía entrar con palos, debía de referirse a los bordones, y con mochilas. Dejé la mía en una especie de recibidor que había, junto a otras dos que estaban tiradas en el suelo. Entré y para mi sorpresa allí estaban las catalanas poniéndose moradas con un bocadillo gigante de tortilla y dos tazas grandes de café con leche. Estuvimos un largo tiempo hasta que acabaron y cuando ya nos levantamos y yo me disponía a pagarlo todo. No creáis, había estado calculando lo cara que me iba a salir aquella coca cola en aquel lugar. Es que uno acaba asumiendo el papel de peregrino low cost que se lleva. Decía que cuando nos levantamos, la mayor de las dos mujeres me dijo que no podía moverse, que tenía la pierna izquierda tiesa, que era por detrás, el músculo que le bajaba desde la rodilla al talón. El gemelo, le dije. Y extraje mi farmacia de la mochila y le di a elegir. Le di un ibuprofeno. Cuando fui a pagar la otra mujer ya lo había hecho. No se si fui muy grosero, pero al salir les dije, dado que vamos a ir a diferente velocidad, una estaba coja, os voy a dejar. Le di las gracias otra vez y me esfumé.

Camino de Belorado

Camino de Belorado

Camino de Belorado

Camino de Belorado

Cuando llegué a Belorado tenía el cuerpo para hacer veinte kilómetros mas, pero por experiencia sé que esa sensación es una falsa ilusión. Así que después de pararme con la austríaca, la coreana y el de los 25 caminos, que ya estaban allí,  pagué a la posadera por mi cuarto y corrí a darme una ducha de agua caliente y a cambiarme de ropa. Ya en la plaza, frente a la iglesia y junto al palco de la música vi a un hombre y le pregunté donde comer mejor, pues en la plaza había cuatro o cinco restaurantes. En esos no, me dijo. Vaya a uno que haga comida todos los días. Es una buena idea, le dije. Si hombre, si, me dijo. Usted se imagina una pastelería que no huela a pasteles? Me preguntó y me temí que iba a comer tarde. Se refería a una pastelería que traía los pasteles de Burgos y aquí le metía la crema, o al revés. Y que estos restaurantes de la plaza eran para los turistas y que toda su comida era precongelada, que ninguno tenía cocinero. Le agradecí la información pero el urgí a que me diera una pista que andaba cortito de tiempo. No me creyó y todavía me contó tres historias más hasta que por fin me dijo tres maneras distintas de llegar a dos restaurantes en los que se cocinaba todos los días. Uno era el restaurante Goya y del otro no me acuerdo el nombre a pesar de que comí en este segundo. Un poquito de ensaladilla y una pierna entera de guarrín, como dicen en Estella.

Barrio judío de Belorado

Barrio judío de Belorado

 

La Plaza Mayor de Belorado

La Plaza Mayor de Belorado

Ahora se hace tarde en la plaza Mayor de Belorado. En la cafetería Bulevar yo escribo estas letras y ocho mujeres juegan a las cartas mientras otras tres miran como lo hacen. Entre todas suman la edad que tendría ahora la primera mujer que pasó por Belorado en peregrinación a Santiago, allá por el siglo XII, cuando el Papa Calixto II otorgó el privilegio de ganar la indulgencia plenaria para todos los pecados de aquellos que peregrinen a Compostela. (Que sepáis, que dos hermanos suyos, Raimundo y Enrique de Borgoña, se habían casado con las hijas del rey Alfonso VI, Urraca y Teresa, herederas de los territorios de Galicia y Portugal. Es lo que se llama echar una mano a la familia). Cuando acabe de pasar estas letras al blog  ya será de noche.  Me daré una vuelta, picaré algo y me acostaré temprano.  Un poco antes de las diez y media. que mañana hay que alcanzar Agés.

El paisano que me dijo dónde comer

El paisano que me dijo dónde comer

Belorado

Belorado

Iglesia de Santa María. Belorado. S XVI

Iglesia de Santa María. Belorado. S XVI

 

S.Pedro, S.XVII. En la Plaza Mayor de Belorado

S.Pedro, S.XVII. En la Plaza Mayor de Belorado

Camino de Grañón

Camino de Grañón

Cementerio de Grañón

Cementerio de Grañón

Grañón

Grañón

Descanso en Villamayor del Río

Descanso en Villamayor del Río

Saliendo de Grañón

Saliendo de Grañón

3 pensamientos en “De Stº Domingo de la Calzada a Belorado. DIECISIETE DE ABRIL DE 2015

  1. No se si roque te habra reconocido. Hoy me heleido las trdss ultimas etapas y estoy agotada. Me admira la resistencia que tienes. Por ahora no nos podemos apuntar hasta que no me jubile. Mucho animmo y un beso

  2. De vez en cuando pon mas fotos tuyas. Me encantan los rollos q nos metes… Eso si, estás haciendo una guía de bares? Jajaja

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