Diecinueve de febrero. La transparencia de las casas de Kuito

Niños sentados en una tapia en Kuito

Niños sentados en una tapia en Kuito

El cooperante compra el periódico, es del día 14.  De las primeras veces que viví en Madrid, mi primo me dijo, en una de esas afirmaciones suyas tan rotundas, no hay nada mas viejo que un periódico del día anterior.  Y me lo dijo porque yo había cogido un Informaciones de ayer.   Para una persona de provincias, como yo, leer el periódico de Madrid con un día de retraso era lo diario, porque era cuando llegaba.  En Kuito leer el periódico con cinco días de retraso, según parece, no está considerado que sea tarde.  Es más, incluso nos lo cobraron como si estuviera recién hecho.  La verdad es que las noticias que trae son atemporales, que incluso podrían no haber ocurrido.

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Como siempre hoy me levanté temprano, soy el primero de la casa.  La verdad es que no tiene mérito ninguno porque estoy esperando a que clareé un poco el día para levantarme, me lo pide el cuerpo.  Me doy una ducha, me cuelgo la cámara al cuello y salgo.  Siempre hay algo que vale la pena.  Aunque no siempre soy capaz de captar la belleza que me ofrece.   Esta mañana por delante de la puerta de casa pasó un grupo de  chicos corriendo.  Era la mañanita de un día de verano.  Mi primera impresión fue pensar de quién escapan, todo es en décimas de segundos, después ya te das cuenta que no que es una carrera y por la parsimonia con que se lo toma alguno ya piensas que es un grupo de amigos que ha salido a hacer ejercicio.   Pero después ves otro grupo que viene rezagado y ya no sabes si es una carrera o un entrenamiento o una clase de gimnasia.  Es mucha gente para ponerse acuerdo para salir a correr

Por delante de casa

Por delante de casa

Pero un poco más tarde me encuentro a cinco chicas también corriendo, pero ellas lo hacen por la acera, también las fotografío pero las fotos no me sirven.  Y cien metros mas tarde me encuentro con unos karatekas o Judokas, que no distingo, y alguno con cinturón negro, que quiere decir que sabe mucho.   A ellos los paro y les dejo que posen.  No se me ocurrió pedirles que se pusieran en posturitas como hacen todos los niños.

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Bueno, y estos encuentros, todos, en el transcurso de veinte minutos.  No me volvió a pasar, ni me había pasado antes.  La ciudad se había levantado entusiasta del deporte.

Diseñador de chanclas

Diseñador de chanclas

Para compensar tanto ejercicio físico, al final del día me encuentro con un diseñador de zapatillas.  Un muchacho acicalado con los colores de Etiopía que tiene expuesta su obra en la acera de la esquina de la Rúa de Santa Esperanza con la avenida.  Le hago las fotos, se deja, se siente alagado porque me intereso por sus chanclas.  La verdad es que me parecen muy buenas, pero no acabo de aclararme porque solo tiene las de un pié. Y eso que le pregunto por el otro, que si no las vende de dos en dos.  Pero no consigo aclararme.  Me aclaro cuando veo las fotos.  Tiene las de los dos pies, pero allí me parecían todas del pie izquierdo.  Soy un torpe.

Las chanclas

Las chanclas

Bueno, hoy he salido decidido a fotografiar la transparencia de las vallas y de las rejas de las casas del centro de Kuito.  Son edificaciones de otra época, pero a pesar del aumento de la inseguridad todavía mantienen los muros bajos y transparentes.  Una de las razones por las que el centro de Kuito resulta tan agradable para pasear.  Y eso que las casas están muy mal conservadas y, además, la falta de recursos de sus propietarios ha provocado que en cada parcela se hayan construido pequeñas edificaciones, a veces tan solo de hojalata, para procurarse algunos ingresos extras.

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Ya me gustaría hablaros de este tipo de construcción que en Kuito parece que la ha firmado un mismo arquitecto, o distintos pero todos fieles a un mismo estilo, pues la mayoría de las casas son parecidas.  Posiblemente, ya lo apunté otro día, de los alrededores de los años 30.    El hecho de que Portugal no empezara a preocuparse por la organización territorial del interior de Angola hasta finales del siglo XIX o principios del XX  me hace pensar que Kuito puede haber sido edificada en los primeros treinta años del siglo XX.  Pero a lo mejor no.  Si tuviera internet y tiempo posiblemente os podría decir algo mas.  Creo que hay algo clave que es la ocupación del espacio exterior con falsos porches, por ejemplo.

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Me arriesgaría a decir que no son posteriores a los años cuarenta que creo que es cuando un grupo de arquitectos portugueses y angolanos, se refugian en Luanda para llevar a cabo su “moderno colonial”, tratando de humanizar la ciudad.  Mi ignorancia me deja en blanco.  Pero la humanización de Kuito, del centro, estaba lograda con estas viviendas.  Quien pudiera recuperar esta transparencia apara nuestras urbanizaciones.

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Porque  lo importante es la transparencia de sus cierres que nos permite disfrutar a los ciudadanos de sus jardines, haciendo los paseos por sus calles mucho más agradables.  Es como si todos pudiéramos disfrutar de sus jardines.  Algo hay en La Rosaleda de Santiago.  Hubo un tiempo que también pasaba en el Sanxenxo de los años sesenta/setenta cuando estaba prohibido la edificación de casas con varias viviendas.  La primera que se construyó fue polémica y en ese jaleo aparecía el entonces vicepresidente de la Xunta de Galicia, Suarez Vence.  A día de hoy quedan todavía dos casas, pero creo recordar que tan solo una conserva la transparencia, la de los Olmedo, en la esquina de la izquierda y la otra  es la de del editor de Xerais y de, de… (la otra editorial importante que no son ni Planeta ni Santillana) se llama Gervasio Sánchez? creo que ha tapiado la vista.  Y en San Vicente do Mar, en O Grove, donde todavía se puede pasear por una buena parte de la urbanización disfrutando de los jardines de los ricos.  Una pena que los Cambón hayan decidido este verano cegarnos las vistas de su casa y de su jardín desde la playa.  Ahí tenemos  que afearle a José Antonio Cortizo, el notario, que haya sido el primero en amurallar su casa.  Yo siempre pienso que esas casas amuralladas le ofrecen mucha mas intimidad a los ladrones, que estas que tienen el muro transparente. Después de él todas las edificaciones de Lanzamar resultaron amuralladas, pues incluso habían construido, lo que allí llaman descriptivamente La Muralla, con transparencia total, el cierre es de alambrada y hortensias.

casa en Kuito

casa en Kuito

En fín!  A ver si os gustan.

Es verdad que en Kuito abundan los guardias de seguridad privados en las empresas y en las puertas de las casas, pero esta inseguridad no es debido a la transparencia sino a la desigualdad  existente, por supuesto.  Y no tengo datos para afirmar que son mas asaltadas las casas bien pertrechadas.  Pero en la que vivíamos nosotros que aunque transparente, el portalón del cierre medía más de dos metros, fue asaltada a  plena luz del día y a pesar de estar en la Avenida principal.  Y lo fue para llevarse la bombona de butano.  Como también lo fue la de otra cooperante en dos ocasiones y también contaba con un cierre de más de dos metros y totalmente opaco.  Ahora le han puesto alambrada disuasoria, con pequeñas cuchillas,  encima. Y la de otro cooperante que fue asaltada estando su mujer dentro.

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Lo de la seguridad es otro tema que resulta difícil de comprender.  En el centro de esta ciudad, toda organismos públicos, hay, que yo haya visto, cuatro comisarías de policía.  Son fáciles de ver porque son los únicos edificios que están pintados de azul.  Hay, además, que también yo haya visto, dos empresas de seguridad privadas y, después, cientos de personas que se contratan independientemente y con los que acuerdas un precio porque se pasen el día o la noche sentados a la puerta de tu casa.   En cada calle suele haber tres o cuatro de estos guardas privados, que suelen estar todos juntos hablando delante del puesto de uno de ellos y cuando ven venir a sus patronos corren a colocarse en el jardín de la casa.  esta mañana le hice una foto a dos que se habían pasado la noche delante de unos almacenes.  Uno de ellos todavía mantenía puesto el gorro con el que se había abrigado por la noche.  Es el que también me dejó fotografiarle la mano en la que luce un extraño anillo de oro, o dorado, por lo menos.

Vigilante nocturno

Vigilante nocturno

Y termino con la cena que nos dimos el cooperante y yo, hoy tuvimos pescado, yo diría que maragota.  Como en el banco a donde fui a pagar la renovación del visado, me dieron 14 billetes de 5 kwanzas generándome un engorro decidí dejárselos de propina al camarero.  Ya veis lo falsa que es mi generosidad.  Resulta tan poco habitual, que creyó que me había confundido y le había pagado de más y vino a devolvérmelos.  No, es para el bote, le dije.  Y se quedó sorprendido preguntándose qué o quién era bote.  El cooperante, más rápido, se lo aclaró.

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Hoy os habéis librado.  Como no hay internet escribo brevemente para ver si lo consigo colgar a primera hora de mañana desde el despacho de El Cooperante. Pues quedamos a las seis para salir hacia Nharea.  Y como siempre llegamos un poco antes, a ver si logro colgarlo, aunque lo dudo.   Estos días funciona muy mal.

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en kuito

Casa en kuito

Casa en Kuito

Casa en Kuito

Casa en kuito

Casa en kuito

Kasa en kuito

Kasa en kuito

Casa de un chino en Kuito

Casa de un chino en Kuito

Casa en kuitoCasa en kuito

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