Nueve de enero. Otra vez domingo en Kuito

Otra vez domingo en Kuito

Otra vez domingo en Kuito

Es domingo en la ciudad.  L os vendedores ambulantes han recogido su mercancía la Plaza Espello da Agua, el corazón de este centro asfaltado.  Tampoco están en el cruce de la cafetería “Esplanada”, ni delante de la tienda la “Moda Tuga”, ni junto a la panadería.  Es domingo en Kuito, es día de descanso. Hay menos ajetreo y, sobre todo, la gente se ha vestido de domingo.  Yo creo que son, sobre todo, los que acuden a sus oficios religiosos, católicos en su inmensa mayoría.  

Mujeres charlando en la Avenida

Mujeres charlando en la Avenida

La fiesta de despedida de la cooperante checa estuvo animada, muy animada.  Estaban todos los que trabajan en cooperación en Kito y sus amigos, casi todos portugueses que trabajan en el sector de la construcción.  Ah! Y a última hora, alguien que estaba ya un poco pasado fue a sacar de la cama al cubano.  Al que vino para semana y media a Kuito y lleva tres meses deseando volverse a Luanda. Éramos checos, portugueses, españoles y un cubano y dos angolanas.  Estas últimas la mujer y la hija de un cooperante checo que ha decidido, hace ya algunos años, quedarse a vivir en Angola.  Ayer mismo me comentaba que estaba construyendo una pequeña vivienda a diez kilómetros del centro porque el alquiler de una casa les está costando muchos kwanzas.  Para comprarse el terreno tuvo que hablar con el Soba el hombre que manda en la aldea y que le ha permitido ir a vivir allí.

Muchacha en la calle

Muchacha en la calle

Los Soba son la autoridad en el barrio o en la aldea.  Es un cargo hereditario que tiene más poder que cualquier otra autoridad.  El gobierno del MPLA de Ángola para controlarlos ha decidido meterlos en nómina a todos.  Así cada mes les paga una cantidad a cambio de que ellos respeten al partido y a sus representantes.  Es como el rey de su comunidad, un rey de los de antes, absoluto.  Pero su cargo que es hereditario no lo heredará su hijo, sino su sobrino, el hijo de su hermana.   Ya sabéis aquello que decían nuestras abuelas, los hijos de mis hijas nietos míos son.  No sé si seguía, los de mis hijos  porrón-pón-pón.  Creo que ese final me lo he inventado yo.  Pues bien, como en esta comunidad la promiscuidad es tan grande pues ni los reyes se fían de que  los hijos de sus esposas los hayan engendrado ellos.  Lo que me parece que no está nada mal, que esta sociedad tan machista se quiebre con esta duda.

Taxi para tres en Kuito

Taxi para tres en Kuito

El checo que tiene esta hija que estaba en la fiesta, tiene otros dos niños, de siete y cinco años, que están estudiando en Chequia y a los que les va muy bien en los estudios.  Lo mas emocionante de la historia es que estos dos niños los aportó la chica al matrimonio y, por lo tanto, no sabían hablar nada más que portugués cuando se fueron a vivir con la abuela europea.   Otro dato, la madre, mi ahora amiga, no tendrá mas de 23 años.  Haced cálculos y veréis a que temprana edad comienza la maternidad en estas tierras.

Mujer cruzando la calle

Mujer cruzando la calle

La casa que se construyen no será la definitiva, es una obra de reducida dimensiones para meterse cuanto antes a vivir allí los tres.   El terreno es de 4.000 metros y le costó 3.000 dólares.  Y toda la obra prevista, incluido un cierre, puede acabar costándole unos diez mil dólares.  Aunque ahora tiene que añadir a los gastos el coste de un vigilante porque le sale mas barato que estar reponiendo material y herramientas,  que le venían robando constantemente. No parece mucho dinero si tenemos en cuenta que el alquiler de una casa, como la de los cooperantes con que vivo, anda en los 1.500 dólares al mes.  Pero si pensamos en lo que puede cobrar un vigilante que se queda pendiente, día y noche, del material de una obra que con la mano de obra incluida no va a pasar de los diez mil dólares, la perspectiva cambia notablemente.

Por la mañanita.  Desde la ventana de mi habitación

Por la mañanita. Desde la ventana de mi habitación

En la fiesta se habló de todo, como es lógico.  Yo me dediqué más a comer  hasta que consideré oportuno dejar de hacerlo y retirarme a mis oscuros aposentos, pues todavía seguimos sin luz.   Una de las mujeres comentó que su casero, desde que le habían robado la televisión, había decidido elevar todavía más el muro que protege su casa y que ya estaba en los dos metros de altura.  La televisión? le interrumpió uno.  Yo creí que era la bombona de butano, como a nosotros, dijo uno de los que viven conmigo.  No, la bombona fue antes, en otro robo.  Y siguió contando, que  además de subirle el muro, le había puesto un nuevo vigilante, así que ahora tiene dos, uno de día y otro de noche.  Y que eso le agobiaba mucho, tener siempre un hombre en la puerta de casa.  Como estábamos de fiesta y la mujer empezaba a dramatizar con ese agobio, a mi se me ocurrió, que ya que vivía sola, que lo invitara a pasar dentro e hiciera una fiesta.  O no me entendió o no le pareció oportuna mi broma, así que me fui a por una ensalada extrañísima que llevaba mucha piña.

Transporte de mercancias en Kuito

Transporte de mercancias en Kuito

Hablamos también de la corrupción, esa  conocida nuestra, que también tiene plaza en este país.  Pero aquí, a diferencia del nuestro, la debilidad de la fragilísima e incipiente democracia le ha permitido adueñarse de toda actividad en la vida Angolana.  No hay área en la que no esté presente ni ciudadano que no se vea afectado. Pues la corrupción , además,  envilece la vida ciudadana, deteriorándolo todo.     La enfermedad del Sida, esa maldición que destruye a buena parte de la población en este continente, encuentra en ese deterioro de la vida ciudadana su mejor caldo de cultivo.   Es frecuente oír en Angola, me decía una cooperante, que, yo no voy al médico para ver si tengo sida porque mientras no lo sé, el mal no existe.  O también, si yo estoy mal, cuantos más seamos los contagiados menos solo estaré con este sufrimiento.  Así que ni aviso ni prevengo que contagio.  Así de brutal es el comportamiento que, según me cuentan, es lo habitual de los enfermos del sida en estas tierras.

Una chica de Kuito

Una chica de Kuito

Ya veis, no solo las consecuencias de unas guerras que han durado más de cincuenta años se han llevado la alegría de la gente de la calle.  El deterioro de lo que se conoce por civilidad es espantoso.  El juego limpio, la generosidad, el respeto, la honradez…  son difícil de encontrar en una mirada general sobre el país cuando son las instituciones y quienes las ocupan los primeros en socavar estos valores.

Comercio en Kuito

Comercio en Kuito

Esto es lo que hay y de lo que se habla, en muchas ocasiones, cuando se está en la intimidad y se tiene una cerveza en la mano.  Como ayer.  El hecho en sí, esa demostración de que el asunto todavía preocupa es lo que les permite a las personas que viven aquí, que están integradas en la vida angolana, tener esperanza, esa esperanza de tan reconocida necesidad  que aquí, no solo se le ha elevado a la categoría de Santa sino que le han dedicado una de las principales calles de la ciudad, Rúa da Santa Esperanza, de la que no dejo de hablar.

Niñas de domingo

Niñas de domingo

Hoy es domingo y se refleja en la calle en los vestidos de muchas niñas que son blancos y de puntillas, como si dudaran entre  ponerse de primera comunión o de princesas.  Además, como os comenté mas arriba, las calles están mucho más tranquilas de lo habityual.  Hay menos tráfico, menos gente y por las tardes se nota más la presencia de los niños pobrísimos de los barrios que vienen a disfrutar del centro, de un centro en el que precisamente los domingos está casi vacío.  Pero yo me quedo con la foto que por la mañana le hice a un grupo de hermanos vestidos de día festivo, que me adelantaron por la calle

Hermanos de domingo

Hermanos de domingo

Mañana es lunes y esperamos mucho ajetreo.  No solo tenemos que seguir preparando el viaje a Kuemba sino que tenemos que dejar todo listo para que mientras estemos fuera nos trasladen nuestras cosas de casa.  Es la crisis de Europa, la disminución de las ayudas en cooperación, hay que reagruparse los mismos cooperantes en menos viviendas.

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El domingo del Cooperante

El domingo del Cooperante

En la peluquería

En la peluquería

La peluquera

La peluquera

La tertulia de la peluquería

La tertulia de la peluquería

Un pensamiento en “Nueve de enero. Otra vez domingo en Kuito

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