Once de enero. Tardes lluviosas

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A Porta da Mamoa

Me doy cuenta que el próximo día 24 no podré asistir en Santiago al homenaje que se le hace a José Luis Alvite entregándole el premio Diego Bernal.  Lástima.   Ese día estaremos viajando de Luanda a Kuito en un todoterreno.  Son cuatrocientos kilómetros que nos van a llevar todo el día si tenemos suerte.  Las lluvias han destrozado unos kilómetros de la carretera principal y nos veremos obligados a desviarnos unos treinta kilómetros por una pista de tierra.  El viaje no tendría porque durar más de diez o doce horas.  Pero parece que es habitual que por cualquier cosa el coche no pueda seguir camino y haya que avisar por radio para que acudan a echarnos una mano.  La mayor parte de las veces no es necesario pero es frecuente.  Por eso lo que no falta en ningún coche es una radio para las emergencias.

José Luis Alvite y yo nos apreciamos y nos queremos desde hace muchos años.  Los dos coincidimos colaborando en El Correo Gallego a finales de los años 70, cuando en el oficio y en Santiago no llegábamos a ser 20 contando todas las plantillas de todos los medios, corresponsales incluidos.   Él ahora está muy tocado, le han diagnosticado cáncer de pulmón y de colon según el mismo comentaba en una carta que le escribió a Carlos Herrera y que ha publicado La Razón.

Alvite se quejaba, no hace mucho, de Galicia, por su falta de capacidad para reconocer al ingenio.  País minifundista también intelectualmente, decía.  Es posible, yo no me atrevería a un diagnóstico tan brevemente.  Pero si es verdad que en la lista de ilustres se exige el haber puesto como prioridad la defensa y ensalzamiento del país y no la calidad del trabajo en que se desarrolla.  En esto los nacionalistas han ido imponiendo sus criterios.   Muy pocos gallegos saben que  Manéndez Pidal,  Salvador de Madariaga y Casares Quiroga son de a Coruña, por ejemplo.  Muchos ni habrán oído hablar de ellos.  Mientras a muchos otros se les ensalza por una obra que no ha sido capaz de interesar nada mas que a sus vecinos.  Demandas de la patria. Ay!  Otros solo reconocemos como patria a la Seguridad Social.  Y nos la están levantando.

Es sábado, y ha salido el sol, creo que por primera vez en casi cuarenta días.  En angola, en estos meses llueve todos los días pero el sol se deja ver.  Llueve por las tardes, casi siempre.  En Angola la naturaleza empieza a corregirse.  Decía el kiosquero del Toural, Fernando, que era de Camariñas, que la naturaleza debería de corregir tres errores. Pues pensaba que solo debería de llover de noche.  Y a mi me parece muy bien esa corrección.  Además, por las noches, a mi me ayuda a dormir cuando desde la cama oigo como llueve fuera.

Un pensamiento en “Once de enero. Tardes lluviosas

  1. Otero me he quedado sin saber cuales son los otros dos errores que decia el quiosquero del Toural que había que corregir. CENTRATE¡¡¡¡¡

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