Diecinueve de diciembre

_010718No se cómo habrá hecho Colón, pero yo llevo la vida de siempre y de paso voy organizando el viaje para el que tampoco tiempo me he dado.  La culpa es tuya, pensaría mi santa si me leyera.  Hoy he seguido con la intendencia  y ahora me doy cuenta (esto del blog sirve de repaso) que me he olvidado de comprar el repelente de mosquitos que me encargó Javier.  Ayer, equivocadamente compré una crema post-picadura y, hoy me he dado cuenta de que no era eso.  En un momento bajaré a buscar la farmacia que no cierra nunca, que en esta ciudad en la que estoy, Pontevedra, no se donde queda.

Acabo de hacer la maleta.  Fui a pesarla a una farmacia porque de repente me entró el temor a exceder los 23 kilos que me permite facturar la compañía Egyptair viajando en clase turista.  La maleta pesó 22,3 kilos.  Como he pensado guardar en ella , antes de facturarla, el abrigo que lleve puesto hasta allí, para no helarme en Madrid, decidí hacerle sitio y desprenderme de una mochilita para la cámara y sus accesorios que llevaba por si acaso, retiré la bolsa en la que llevaba guardados los zapatos, y saqué también, uno de los pantalones cortos que llevo, a pesar de la nota de Javier en la que decía que no debo ponérmelos porque están mal vistos.  Ahora, cuando guarde el abrigo en la maleta, espero no tener que pagar por sobrepeso en el momento de facturarla.

Ah!  Maldición.  Cuando guardé la documentación y los billetes en el bolsillo interior del abrigo, también decidí aligerar carga –ya que estábamos a eso-  y deshacerme de todas esas tarjetas que no voy a utilizar.  Lástima, entre esas que nunca utilizo estaba la tarjeta dorada, esa que nos da Renfe a los mayores y que nos permite una rebaja del 40% en los billetes.  Tendrá remedio?  Manuel, mañana llamaré a tu agencia a ver si podemos hacer algo.  Espero no olvidarme.

Por lo demás, solo me encontré a tres personas que me hablaron del viaje.  Y dos se morían de risa.  Es curioso cómo reacciona la gente. Ignoro si estaban felices por que yo iba a estar feliz, si se reían porque sabían algo que yo no se sobre lo que me voy a encontrar, o si se reían porque ellos estaban en el secreto de mi viaje. Confieso que yo también me reí por no dejar en evidencia mi falta de intuición.

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